Ser
lo más pobre posible y huir del éxito
“Quiero probar con el zazen
para convertirme en un hombre auténtico”. A esta gente le digo: “¡Tú nunca te convertirás en un hombre auténtico!” Zazen es la
manera más aburrida de pasar el tiempo. Sólo le dirá algo a quien está muy
cansado de su vida humana, pues en zazen se trata de despedirse de ser humano.
Zazen no es nada que el ser humano pueda imaginar.
Para una persona corriente zazen no es nada. Mejorar uno mismo, ascender
unos peldaños... Eso son técnicas mundanas con las que una persona no llega a
zazen.
La gente espera del zen inspiración. Si encuentras inspiración, eso será
sólo inspiración, pero no zen. Todos quieren ser los primeros en
experimentarla, tanto los científicos como quienes practican zazen. Pero, en
realidad, todo lo que puedas experimentar personalmente –por grande e importante que pueda parecerte– no vale nada.
Cuando era un joven monje ponía todo mi empeño en alcanzar el satori. Fueoka Ryoun roshi (1) me dio una
lección para toda la vida: “No hay razón
para ponerse nervioso, Kodo. Te comportas como alguien a quien le cuelga de la
nariz un resto de mierda y se pregunta: '¿quién se ha tirado un pedo?' Mientras
busques de esta manera nunca encontrarás nada”.
“La
vía del Buda no es una escalera por la que ir ascendiendo peldaño a peldaño. Y
el satori no es como las galletas, que comes una tras otra y tampoco como los
koanes, que “cascas” uno tras otro. El satori no es cuantificable”.
Fueoka Ryoun
¿Quién quiere el satori? “¡Yo!”. Un satori que gira en torno a este “yo”
no es nada.
Los jóvenes que se devanan los sesos con sus koan parecen pensar que el satori
es algo individual: quieren un satori
para sí. ¿Pero cómo puede darse individualmente lo que llena todo el universo?
Hay gente distinguida que se compra una casa con vistas a un maravilloso
bosque de cedros, para luego cercarla y cultivar en el jardín sus propios
cedros bonsái. Los seres humanos quieren tenerlo todo para sí solos.
¿Tomas por la realidad sólo lo que encaja en tu estrecho marco personal?
¡La realidad abarca todo el universo!
Si una vez en el ataúd reflexionaras de nuevo sobre ti y sobre todo lo
que has acumulado a lo largo de la vida, te darías cuenta de que nada te
pertenece. No era más que un juguete que se te prestó mientras durara tu vida.
No creo que ser nombrado kancho [el máximo cargo dentro de la
escuela Soto Zen] sea un gran honor. Todos los sucesores de Buda han mendigado
la comida. ¿Qué importancia podrían tener cargos y honores para quien vive en
la indigencia?
“¡Soy discípulo del maestro
Fulano!” A esta gente sólo
le importa el nombre de su maestro. Les importa más el envoltorio que el
contenido.
Incluso en zazen trata la gente de conseguir algo. Hasta en la vía del
Buda se estresan.
A la gente sólo le interesa la pompa y el boato. La admiración que
puedas despertar por ello no tiene ningún valor. Pues quienes te admiran no han
entendido nada de la Vía del Buda. Te admiran a lo más como buen vividor. La práctica
de la Vía del Buda ha de ser discreta y modesta. Ahí no puede haber nada digno
de admiración.
Ha habido monjes que han muerto a espada, otros han muerto de hambre. La
cuestión acerca de qué nos depare esta vida personalmente no tiene la menor
importancia en relación con la Vía del Buda. No pienses que el Dharma del Buda
te reportará satisfacción y tampoco trates de mejorar con el Dharma tu vida
humana.
La vida de monje, el camino de la fe, consiste en poner a las personas
al servicio del Buda.
Dogen Zenji no se preocupa en lo más mínimo por la cuestión de qué sea útil.
Él dijo: “¡Sé lo más pobre posible, huye
del éxito!”
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(1) Fueoka Roshi fue uno de los maestros zen que más influyó en Kodo Sawaki. Había estudiado durante años con Nishiari Bokuzan Zenji, un gran maestro de la Era Meiji (1868 - 1912), y cuanto más tiempo pasaban juntos, más le atraía a Sawaki su carácter franco y directo. Las charlas de Fueoka Roshi sobre el Gakudoyojinhu, el Eiheishingi y el Zazenyokinki, fueron la base de lapráctica de shikantaza posterior de Kodo Sawaki.
(*) Kodo
Sawaki ha sido uno de los más grandes maestros de la historia moderna del
Zen japonés. Popularmente se le conocía con el nombre de "Kodo sin
morada" ya que se negó siempre a vivir en un templo y prefirió recorrer el
país, viajando siempre solo, enseñando zazen en las cárceles, en las fábricas,
en las universidades, allí donde hubiera alguien deseoso de oír el Darma y de
practicarlo. Dio clases en la Universidad Zen de Komazawa, fue educador en el
segundo monasterio Soto de Japón, el famoso Sojiji. Su enseñanza podría ser
resumida en dos puntos: exactitud en la práctica de zazen y estudio constante
del Shobogenzo del Maestro Dogen. Murió en 1966, después de haber enseñado
durante toda su vida a laicos y monjes. Su cuerpo fue entregado por deseo suyo
a la Facultad de Medicina de Tokyo.
Entre
sus principales discípulos destacamos a Shuyu Narita Roshi, Kosho Uchiyama
Roshi, Suzuki Kakuzen Roshi y Taisen Deshimaru Roshi.
La presente obra ha sido
traducida desde el alemán por el equipo de traductores de Luz Serena, dirigido
por Dokushô Villalba.