jueves 5 de noviembre de 2009

Vida de Eihei Dôgen_27




Estampa 27. Por su parte, el maestro Rujing tuvo en esos días una visión en la que se le presentaba un monje extranjero de cualidades excepcionales, un buen recipiente para el Dharma, un digno heredero...

(continuará...)

miércoles 4 de noviembre de 2009

Vivimos en común-unidad



  En este mundo de samsara las cosas no son lo que parecen. Las cosas parece que son lo que son dependiendo del punto de vista desde el que se las mira. Un dicho zen dice: “Una mujer joven y hermosa es una delicia para su amante, una desgracia para el asceta y una buena comida para los lobos”. Todo depende del punto de vista desde el que se mire.

Un bosque es el hogar de las ardillas, una reserva maderera, un coto privado de caza o un buen lugar para fundar un templo zen. Depende del punto de vista desde el que se mire.
Lo que veamos a cada momento depende del punto de vista desde el que miremos. Por lo general, nuestros puntos de vista están distorsionadas por lo que en el zen se llama bonnos. Bonno es una palabra japonesa, traducción del sánscrito klesa, que literalmente significa: «aquello que perturba, que distorsiona». Los klesas son distorsiones cognitivas, nubes, nieblas o velos que deforman, perturban y distorsionan nuestra percepción de la realidad.

Cuando nos encontramos en un estado de fiebre percibimos el mundo desde una mente perturbada por la fiebre  vemos puntos luminosos en el espacio que, en realidad, no existen más que en nuestra mente enfebrecida. También durante la vida cotidiana, aunque no estemos físicamente enfermos, sufrimos continuamente erupciones de distintas fiebres que, de igual manera, trastornan o perturban la percepción clara de la realidad, haciéndonos ver serpientes ahí donde sólo hay una manguera vieja (1). Por lo general, proyectamos en los demás aquellos klesas que no queremos reconocer en nosotros mismos, Cristo mismo dijo que “es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio”.

La vía del zen, la práctica de zazen es tomar conciencia de los propios klesas, de los bonnos que perturban y distorsionan la percepción que tenemos de la realidad y de los demás. Practicad con la convicción de que cada uno debe hacer su propio trabajo. No perdáis el tiempo elaborando un minucioso inventario de los defectos de los demás.

A lo largo de nuestra vida cometemos muchos errores. Esto forma parte de la naturaleza humana. Progresamos a través de la experiencia y del tanteo, a través de la exploración y, a veces, explorando la vida, uno elige caminos desafortunados. La mejor manera de paliar los efectos de un error pasado es reconocerlo, tomar claramente conciencia de que se trató de un error y, desde ahí, enfocar una buena dirección.

En la vida de la sangha debemos apoyarnos los unos a los otros, tanto en los momentos de acierto como en los momentos de error. El que este libre de error que dicte la primera sentencia de culpabilidad. La actitud a desarrollar es siempre la de una gran atención y vigilancia sobre la actividad de la propia mente. ¿Qué clase de pensamientos, de juicios, de emociones, de impregnaciones inconscientes están surgiendo en cada momento, alterando la percepción de la realidad o condicionando esta percepción?

Por otra parte, si encontramos algún hermano o alguna hermana en el camino cuya mente está siendo nublada por la envidia, por la tristeza o la depresión, por la frustración, por la agresividad o por cualquiera de los klesas que empañan el campo de conciencia, esa es una buena oportunidad para que desarrollemos y mostremos ampliamente nuestra compasión. Entonces es cuando podemos se un apoyo para el otro.

De la misma manera que alguien que está siendo arrastrado por la corriente de un río puede ser apoyado y ayudado por alguien que desde fuera del río está bien sujeto a un árbol, así podemos nosotros ayudar a nuestros compañeros de camino, si nuestra mente está bien sujeta en el árbol de la comprensión y de la compasión.

En el río de la vida todos estamos fluyendo. Todos fluimos en el mismo río, pero a veces las corrientes del río son más rápidas en un lugar que en otro. Las aguas pueden volcar nuestras canoas. Es bueno que haya ahí alguien para ayudarnos. Es bueno que estemos ahí pata ayudar a los demás. Es bueno que estemos ahí para ayudarnos y apoyarnos los unos a los otros.

No penséis que vuestra percepción es la verdad absoluta. Cada uno de nosotros no somos más que un reflejo de un diamante único. Para poder percibir el poder y la naturaleza de este diamante tendríamos que incluir los miles de millones de reflejos. Cada uno de nosotros tiene su punto de vista. Cada punto de vista es legítimo pero no debemos olvidar que se trata simplemente de un punto de vista y que hay otros, otros muchos. La vida en comunidad está basada en el respeto mutuo, en la compasión. Para poder vivir en comunidad tenemos que  aprender a oír a los demás. Tenemos que estar abiertos y receptivos al punto de vista del otro. Imponer el propio punto de vista es violencia y agresión.

Cuando miramos con el lente de aumento de la atención podemos darnos cuenta de que en el microcosmos de nuestras relaciones íntimas se dan los mismos principios, reacciones y esquemas que encontramos en el nivel macrosocial, en el ámbito de Estados y de las grandes políticas. No nos hemos comprometido con una práctica espiritual para seguir con los viejos esquemas mentales y emocionales. Debemos comprender que tenemos una oportunidad única de transformar nuestra mente, nuestras reacciones, nuestras compulsiones y automatismos. Tenemos la capacidad de crear una familia espiritual unida por lazos de amor, de claridad y de despertar espiritual. Debemos mantenernos bien alertas y acechar continuamente los pequeños demonios o los pequeños monstruos que puedan surgir en nuestra mente en forma de klesas,  bonnos, o distorsiones. Os lo ruego, permanezcamos atentos.
                   
(1) Esta imagen es una utilización libre de una metáfora extraída del Sutra del Loto. En términos modernos sería algo así: un hombre vuelve a su casa de madrugada, después de haber bebido copiosamente. Al atravesar el jardín ve una enorme serpiente. Agarra una estanca y la golpea con furia. Satisfecho, se va a dormir. A la mañana siguiente, una vez recuperada la sobriedad, va al jardín y se encuentra la manguera completamente destrozada.

Del libro "Fluyendo en el presente eterno".
Dokushô Villalba
Ediciones Miraguano, Madrid.
Foto de Dokushô Villalba

Vida de Eihei Dôgen_26



Estampa 26. En el 1225, le llega la noticia de la muerte del maestro Musai y decide retornar a Tiantong donde le espera Myozen.

Mientras tanto, el maestro Tiantong Rujing (Tendo Nyojo) había sido designado por el Emperador abad del monasterio Tiantong.

martes 3 de noviembre de 2009

Vida de Eihei Dôgen_25


Estampa 25.    Por otro lado, al estudiar el linaje Linji (Rinzai), Dôgen se decepcionó por la tendencia excesiva de enfatizar el uso de los kôan como única expresión de la enseñanza Zen. Decepcionado, estaba considerando regresar a Japón, cuando un día tuvo una visión durante zazen en la que un maestro le entregaba una rama de ciruelo florecida.

lunes 2 de noviembre de 2009

Vida de Eihei Dôgen_23



Estampa 23.    Corre el año 1224 cuando Dôgen visita algunos otros monasterios Zen chinos de las Cinco Casas y entra en contacto con las diferentes escuelas y orientaciones.

“Todavía hay personas tontas que cuando oyen hablar del despertar y la propia iluminación piensan que es suficiente estudiar por ellos mismos sin recibir la transmisión de un maestro. Esto es un grave error”.



(continuará...)

Vida de Eihei Dôgen_24


Estampa 24.    Esta peregrinación permite a Dôgen alimentar su vivo interés por el linaje Zen, uno de los sellos de su personalidad, pues se le concedió el privilegio de estudiar cuidadosamente los documentos y manuscritos de sucesión que habían sido conservados como auténticos tesoros en los monasterios.

jueves 29 de octubre de 2009

Vida de Eihei Dôgen_22



Estampa 22.   
Dôgen inició entonces una peregrinación por distintos monasterios chan.

Vida de Eihei Dôgen_21



Estampa 21.  
También con Myozen, Dôgen  visita el monasterio Tiangtong, pero el nivel espiritual de los monjes y sobre todo el contacto que mantuvo con su por entonces abad, el maestro Musai Ryoha, -más preocupado por el dinero y por la reputación que por la práctica-, le hicieron abandonarlo enseguida.

Vida de Eihei Dôgen_20




Estampa 20.  
Dôgen vuelve a encontrarse con Myozen en el monasterio de Kuijojui-ji donde Eisai había recibido la transmisión del maestro Xuan Huaichang (jp., Esho).

Vida de Eihei Dôgen_18_19






























Estampa 18.   
Dôgen presenta al Gobernador Provincial la solicitud de permanecer un tiempo en China estudiando en los monasterios.






























Estampa 19.   
La solicitud es trasladada al Emperador, quien le da la autorización.

sábado 24 de octubre de 2009

Vida de Eihei Dôgen_17




Estampa 17.   

Finalmente llegaron al puerto de Minshu (Hangzhou, provincia de Zhenjiang), en la China central, a comienzo de abril. Myozen abandonó enseguida el barco, junto con dos monjes acompañantes, pero Dôgen carecía del permiso gubernamental necesario y permanecería tres meses en el barco atracado al puerto, recuperándose de sus molestias, adaptándose gradualmente a su entorno y preparando su viaje de estudio. Durante el día visitaba los templos vecinos y por la noche regresaba al barco. Fue en el puerto donde Dôgen tuvo un encuentro que le causaría honda impresión. Un día conoció a un anciano monje cocinero que había llegado hasta allí con el fin de comprar champiñones japoneses (shitake) muy apreciados por los chinos. Este anciano, pobre y frágil, era el tenzo del monasterio Tiangtong (Tendo). Dôgen le vió sentado bajo un sol ardiente, secando sus champiñones antes de reemprender el regreso al templo, bastante distante.
Dôgen se le acercó y le preguntó:
- “Venerable anciano, su edad es muy avanzada. Su monasterio se encuentra lejos. El sol es muy fuerte a esta hora. ¿Por qué no deja que sean los monjes jóvenes los que realicen esta tarea. De esta forma usted podría dedicarse al estudio y a la lectura de los sutras y pasar sus últimos años de vida en paz”.
El anciano le respondió:
- “Joven extranjero, seguramente usted ha leído muchos sutras y comentarios, pero aún no conoce la verdadera práctica budista. Los demás no son yo. Yo no soy los demás. Esta es mi tarea y sólo yo puedo realizarla. ¿Cómo podrían los demás practicar por mí?”. 
Más tarde, Dôgene escribiría: “Su vida entera, todos los actos de aquel anciano cocinero era Dharma. Entonces comprendí que la Vía del Buda no consistía en un estudio intelectual de los sutras, sino en una actitud corporal y mental”.

viernes 23 de octubre de 2009

Vida de Eihei Dôgen_16


 Estampa 16.

Seis años después, en el 1223, Dôgen parte hacia China con Myozen. Abandonaron el templo de Kenninji en el mes de febrero. A mediados de marzo llegaron al puerto de Hakata, en la isla de Kyushu y, a finales de ese mismo mes, zarparon rumbo al continente chino. Las numerosas tempestades y las aguas siempre embravecidas del mar de China (o mar de Japón) hacían de este trayecto un viaje difícil. Dôgen se vió afectado de mareos y diarreas y sufrió mucho.