miércoles, 30 de diciembre de 2009

Inocencia original.


Alguien nos ha dicho que, por el simple hecho de nacer, somos pecadores. El nacimiento mismo es un pecado, fruto de la concupiscencia de nuestros padres. Según esto, nacemos ya estigmatizados. De entrada somos culpables. A partir de ahí tenemos que esforzarnos duramente en demostrar nuestra inocencia ante el mundo, ante Dios y sus intermediarios. Estos últimos, sea cuál sea el nombre del dios al que dicen representar, llevan siglos regentando el negocio del «perdón de los pecados». ¡Qué mejor negocio que convencer a alguien de que está enfermo y que sólo él tiene el remedio de su enfermedad! ¡Qué mejor negocio que infestar a los demás con la peste de la culpabilidad para, acto seguido, ofrecerle el elixir de la redención!
Soy de los que cree que el ser humano es bueno e inocente por naturaleza. Nadie en su uso de razón puede creer que un recienacido es impuro, pecador o fruto de pecado. La infección moral sucede después, paulatinamente, a medida que ese pequeño ser psicológicamente desprotegido va exponiéndose al contacto con adultos ya contaminados que descargan sobre él su propia frustración, su pérdida de inocencia, su sentimiento de culpa.

Nuestros hijos deberían ser vacunados nada más nacer contra esa indigna idea de pecado que algunos «limpia-almas» tratan de inocularles. Debemos proteger la inocencia de nuestros hijos y, de esta manera, liberarnos nosotros mismos de la idea misma de pecado.
Cambiemos la opresión de la culpabilidad por el ejercicio consciente de la responsabilidad. Aceptemos el hecho de que errar es humano y que todo error es una maravillosa oportunidad de corregir el rumbo. Somos inocentes y merecemos la dicha de vivir en el pleno gozo de nuestra inocencia.

Soy inocente. 

Me siento como un idiota 
crucificado en la cruz 
que yo mismo he arrastrado y erguido 
en la cima de mi propia estupidez. 

Lanzo miradas de suplica pidiendo la redención. 
¿Cómo puedo olvidar que soy yo mismo 
quien ha clavado mis manos y mis pies, 
quien ha lacerado mi costado 
y quebrantado mis huesos. 

Mi propio dolor me ciega y me enajena. 

Pero antes de la última expiración 
descubriré al verdugo que se oculta en mi ignorancia 
0y lo desterraré lejos de mí 
junto al juez que ha dado la orden de mi suplicio. 

Soy inocente 
y merezco la dicha de ser 
lo que soy. 

Dokushô Villalba

Pessoa en la mirada_6


 
Si pudiera morder la tierra entera
y sentir su sabor,
y si la tierra fuera algo para morder
sería más feliz un instante…



Pero no siempre quiero ser feliz.
Hace falta ser infeliz de vez en cuando
para poder ser natural…
No todo es días de sol,
y la lluvia, cuando escasea , se pide.
Por eso tomo la infelicidad y la felicidad
con naturalidad, como quien no se extraña
de que haya montañas y llanuras
y de que haya rocas y hierba…

Lo que sí hace falta es ser natural y calmo
en la felicidad o en la infelicidad,
sentir como quien mira,
pensar como quien anda,
y cuando se va a morir, acordarse de que el día muere,
y que el poniente es hermoso y es hermosa la noche que queda…
Y que si así es, es porque es así.

 
"Un corazón de nadie"
Fernando Pessoa
Antología Poética 1913-1935
Edición de Angel Campos Pámpano.
Editado por Círculo de Lectores


Fotografía de Dokushô Villalba

martes, 29 de diciembre de 2009

Xin Xin Ming_17

 
Volver a la raíz, tocar la esencia. 


歸根得旨 
Guî gên dé zhî. 
隨照失宗 
Suí zhào shi zong. 


Volver a la raíz es tocar la esencia, 
seguir las apariencias es alejarse del origen. 



La raíz no se haya lejos en el espacio. La esencia no se encuentra en el pasado remoto. Existen aquí y ahora. Es el punto cero desde el que surgen todas las fabricaciones mentales, todas las sensaciones y las percepciones. Somos como los personajes de la caverna de Platón. Confundimos la realidad con nuestras sombras proyectadas en la pared. Los sentidos nos ciegan. Los pensamientos nos embriagan. Las representaciones mentales nos fascinan y nos alejan de la realidad representada. Corremos detrás de las imágenes creadas por nuestra propia mente. Confundimos el mapa con el territorio. Por medio del silencio interior podemos despertarnos de este espejismo. Entonces nos damos cuenta de que los diez mil fenómenos que percibimos son como el reflejo de la luna en el agua, apariencias fantasmales que desaparecen instantes después de haber surgido. Abandonamos el oleaje y moramos en el fondo estable y original.

Canto al Corazón de la Confianza
(Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan
Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino,
introducción y comentarios de
Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
www.edicionesi.com


(continuará...

domingo, 27 de diciembre de 2009

¡Son las doce y yo con estos pelos!


Sabio taoísta meditando
Sumie de Annette Burnotte




Están a punto de dar las doce de mediodía 
y aún no he hecho nada útil. 

Me he dejado dormir 
hasta que el sol de la mañana llamó 
directamente a mis párpados 
tras asomarse sobre la colina 
e iluminar con su resplandor 
las motas de polvo que flotan en mi cuarto. 

Desde la ventana he contemplado el bosque radiante 
y he visto que el mundo no me necesitaba hoy para salvarse. 
Así que he remoloneado un rato  
siguiendo el arte de no hacer nada. 

Son ya las doce de mediodía 
y sigo sin hacer nada. 

Ni siquiera he fregado los platos de la cena. 
No he hecho la cama, 
ni he firmado aún ningún manifiesto anti algo. 
No he mirado mis valores en Bolsa, 
ni he preparado discurso alguno, 
no me he cepillado los dientes 
y permanezco todavía macerado 
en el olor animal de mi sudor nocturno. 

Estoy sin afeitar,  
con un calcetín de cada color, 
y ni siquiera he entrado en facebook.  

No he pensado en la crisis económica, 
ni en el calentamiento global, 
ni me he enfurecido aún contra la última canallada del imperio. 

Hoy no tengo cuerpo para salvar el mundo. 

No necesito manufacturar ni comprar ningún objeto. 
No siento avidez de entretenerme con el último espectáculo. 
Ni siquiera tengo ganas de leer el periódico, 
ni espero que suene el teléfono abriendo 
insospechadas posibilidades para el día. 

Nada existe ahora más allá del murmullo del viento  
en las copas de los pinos. 
Nada, más allá del aroma del café mañanero 
despertando mis glándulas olfativas. 
Más allá del bostezo de Nimú, mi gato compañero, 
no hay nada. 

Absorto en el instante, 
la dicha brota del no hacer,  
no pensar,  
no ser 
siendo todo cuanto contemplo 
en la inmediatez espacio 
en el que me disuelvo. 

Tal vez mañana no tenga más remedio que hacer algo, 
pero hoy, 
ahora, 
pasadas ya las doce, 
sigo embelesado 
en un espacio sin tiempo. 

Es domingo. 

La realidad se basta y se sustenta a sí misma 
sin mi esfuerzo,  
así que 
simplemente  
descanso en la paz de los muertos 
con los ojos bien vivos 
y el corazón plenamente abierto. 

Dokushô Villalba 
Domingo, 27 Diciembre 2009

El poema recitado por su autor:


sábado, 26 de diciembre de 2009

La luz del llanto

Me he despertado llorando esta mañana.
No sé porqué lloro.
Lloro por todo,
lloro por nada.
Lloro porque necesito llorar de vez en cuando
como quien ríe por reír tan solo,
o como quien necesita gritar a la luna llena,
o caminar día entero por bosques deshabitados.

Respiro y el aire me hace llorar.
Veo las gotas de lluvias suspendidas en las agujas de los pinos
y lloro desconsoladamente.
Se me desfonda el alma en agua
y mi pecho se sacude como cumbres tormentosas
que descargan truenos y lluvia a raudales.

Me hace llorar la bruma irreal que envuelve los árboles
y mi vida entera es de pronto igual de irreal.
Ante este vacío sin medidas
llorar es lo único que me consuela.

Las felicitaciones navideñas que recibo
me hacen llorar,
no sé si de alegría o de pena.

Miro los pinos
y su tremenda quietud me conmueve
hasta las lágrimas.

Lloro porque me duele el pecho de no llorar
y porque siento que llorar de vez en cuando es bueno,
sin más,
llorar por llorar
como la lluvia cae por caer
sin más.

Lloro solo.
Lloro por mi y por todos mi amigos,
también por los enemigos que no tengo
o tal vez si tengo sin saberlo yo.

Lloro tal vez porque la soledad se abre a veces
como un abismo sin fondo
y llorar  es la única manera
de llenar el vértigo de la ingravidez.

Lloro por todo los besos que no he dado
y por los que dí y quisiera volver a darlos
y ya no puedo.

Lloro porque me siento nada frente a una piedra,
porque la mirada del petirrojo me atraviesa
como si no hubiera nadie en mí.
Entonces lloro por haberme liberado de mí
por ser sin yo,
por ser sencillamente las cosas que son
y que aparecen de repente en la implacable rotundidad
de su existencia.

No sé porqué lloro pero sé que es bueno que llore.
Tampoco sé cuándo dejaré de llorar.
Tal vez me pase el resto de mi vida llorando,
tal vez mis días sean un llanto continuo
como la llovizna que lo empapa todo
y  estremece hasta la médula.

Hoy,
tal vez porque el invierno me está conduciendo
hasta el corazón de sus tinieblas,
el cielo y yo somos un océano de agua soliviantada
y hasta los pinos lloran sin cesar
desde cada una de sus miles de agujas,
muy dulcemente
gota a gota.

Lloro como un niño de pecho.
Lloro porque no sé porqué lloro.
Lloro porque lloro sin saber porqué lloro.
Y así el llanto llama al llanto
agrietando las murallas de la sensatez
hasta que el corazón entero es un río desbordado
y el único consuelo es seguir llorando
hasta el vaciamiento pleno.

Y ahora que ya lo he llorado todo
un débil rayo de sol se desliza por el vientre gris del cielo
y viste el bosque con diez mil diamantes preciosos,
gotas de luz que brillan
sin saber porqué
ni para qué
dejando el alma exhausta y extasiada
ante el asombro.

Dokushô Villalba
25 de Diciembre 2009

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Pessoa en la mirada_5


 
Soy un guardador de rebaños.
El rebaño es mis pensamientos
y mis pensamientos son todos sensaciones.
Pienso con los ojos y con los oídos
y con las manos y los pies
y con la nariz y la boca.

Pensar una flor es verla y olerla
y comer un fruto es saber su sentido.



"El guardador de rebaños"
de Alberto Caeiro (Fernando Pessoa)
incluido en "Un corazón de nadie"
Antología Poética 1913-1935
Edición de Angel Campos Pámpano.
Editado por Círculo de Lectores

Foto de Dokushô Villalba

Xìn Xîn Ming_16


 

絶言絶慮 
Jue yan jue lu
無處不通 
wu chu bu tong.

Si se deja de hablar y de pensar, 
no hay nada que no pueda ser comprendido. 

Comentario.
Cuando se intenta comprender la realidad con la mente, lo único que se obtiene es un conjunto de imágenes, de conceptos, de símbolos. Estos se convierten en ideología. La identificación emocional con cualquier ideología conduce al fanatismo y a la intolerancia. Las redes del intelecto tienen agujeros demasiado grandes para atrapar la Vía que carece de forma fija. La comprensión intelectual es una foto fija, en un momento concreto, de una realidad fluyente. Por ello es limitada y limitadora. Los sabios alcanzan la comprensión a través de la no comprensión. Comprenden más allá de la mente, a través de la no mente, gracias al no pensamiento. Cuando las categorías mentales y linguísticas cesan, cuando las redes intelectuales comprenden la inutilidad de atrapar el océano, éste aparece en su plena majestuosidad. El sabio no intenta comprender el océano: se convierte en océano.

Canto al Corazón de la Confianza
(Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan
Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino,
introducción y comentarios de
Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
www.edicionesi.com
(continuará...

lunes, 21 de diciembre de 2009

Xin Xin Ming_15




多言多慮
Duô yán duô lu

轉不相應
zhuan bu xian gying.


Cuanto más se habla, cuanto más se piensa,
más lejos se está [de la Vía].




La Vía es la Vida, una realidad fluyente en continua transformación. Las palabras y las categorías mentales son representaciones simbólicas, daguerrotipos congelados que tratan de aprehender un fluido vivo. El mapa no es el territorio. Cuanto más se identifica la mente con sus propias creaciones, más se aleja la conciencia de la verdadera realidad. Los sabios occidentales siguen el principio cartesiano “pienso, luego existo”. Los sabios orientales siguen el principio “no pienso, luego vivo”. La vida es la condición sine qua non del pensamiento. Sin embargo, el pensamiento no puede aprehender la infinita complejidad de la vida ni puede atraparla en las redes de sus construcciones simbólicas. La realidad siempre está más allá que el símbolo que trata de representarla. La Vía no está lejos ni cerca. Es esto que está siendo a cada momento. Si piensas sobre ello ya lo has perdido, porque la Vía no es algo que pueda ser pensado. Sólo vivido. 

Canto al Corazón de la Confianza
(Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan
Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino,
introducción y comentarios de
Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
www.edicionesi.com
(continuará...
  





Vida de Eihei Dôgen_57


Estampa 57.

Desde entonces, las reliquias de Dôgen Zenji descansan en el altar principal de la Sala de los Ancestros, el Joyoden.

FIN DE LA SERIE

domingo, 20 de diciembre de 2009

Xin Xin Ming_14


 
"Al rechazar el ser se pierde el ser".

遣有沒有
Qian you mei you,

從空背空
cong kong bei kong.


Al rechazar el ser se pierde el ser,
al apegarse a la vacuidad se niega la vacuidad.


Afirmar la vacuidad no significa negar la existencia. Afirmar la existencia no significa negar la vacuidad. Al rechazar la existencia fenomenal se pierde la existencia-vacuidad. Al apegarse a la vacuidad se pierde la vacuidad-existencia. La existencia es la existencia. La vacuidad es la vacuidad. La existencia es vacuidad. La vacuidad es existencia. Es imposible inclinarse hacia un extremo y dejar al otro fuera.  Finalmente, la realidad no es ni existencia fenomenal ni vacuidad. Es lo que es, más allá de los conceptos de ‘existencia fenomenal’ y de  ‘vacuidad’, más allá de los conceptos de ‘ser’ y de ‘no ser’, más allá del lenguaje y más allá del silencio. Es el misterio trans-racional que las redes del racionalismo nunca podrán apresar.  Como dijo un viejo maestro zen: “Cuando tengo hambre, como. Cuando tengo sed, bebo. Cuando estoy cansado, descanso”. Esto no pertenece al ámbito del ser ni al ámbito de la vacuidad.

Canto al Corazón de la Confianza
(Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan
Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino,
introducción y comentarios de
Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
www.edicionesi.com
(continuará...
 



Vida de Eihei Dôgen_57


Estampa 57.

Dôgen Zenji fue incinerado en Kyoto y sus reliquias fueron llevadas a Eihei ji.

(continuará...)

sábado, 19 de diciembre de 2009

Xìn Xîn Ming_13


一種不通
Yi zhong bu tông,
兩處失功

liang chu shi gong.


Cuando no se conoce la Unidad
la función de ambos [extremos] se pierde.


Cuando se pierde de vista la Unidad fundamental que mantiene unidos a los dos extremos de cualquier dualidad, la función misma de cada uno de los dos aspectos y de su relación dialéctica queda oscurecida y malograda. El fuego quema, su función es quemar. El agua moja, su función es mojar. La tierra sostiene, su función es sostener. El aire se mueve, su función es moverse. Aún así, ningún elemento existe en función de sí mismo, sino gracias a su relación con la función de los otros.  Sin la función del aire, el fuego no existiría. Sin la función de la tierra, el agua no sería agua. Aunque cada uno tiene su función, todos coexisten en una unidad indivisible.  Si no coexistieran en una unidad indivisible, ninguno podría realizar la función que le es propia. Cuando no se vive en el estado de Unidad, la diversidad es destruida. Cuando se destruye la diversidad, la conciencia de la Unidad es dañada.


Canto al Corazón de la Confianza
(Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan
Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino,
introducción y comentarios de
Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
www.edicionesi.com
(continuará...



En audio:

Vida de Eihei Dôgen_56




















Dôgen fallece en Kyoto el 28 de agosto de 1253.
Su poema de muerte dice:

“Durante cincuenta años he intentado clarificar el asunto de la vida y de la muerte.
Finalmente he superado todas las dudas y obstáculos.
Ahora ya no tengo ningún deseo ni espero nada.
Aún vivo, entro en el nirvana”.


Otra versión:

“Cincuenta y cuatro años iluminando el cielo.
Un tembloroso salto aplasta cien mil mundos.
¡Ah! El cuerpo entero no busca nada.
Viviendo, me zambullo en manantiales amarillos”.


(continuará...)

viernes, 18 de diciembre de 2009

Xin Xin Ming_12




唯滯兩邊 
Wei zhi liang bian,
寧知一種
ning zhi yi zhong. 

Si hay apego a uno de los dos extremos,
¿cómo podrá ser realizada la Unidad?


Cuando sólo se ve y se aprecia uno de los dos aspectos de cualquier dualidad, se pierde de vista la totalidad del conjunto y la relación dialéctica en la que juegan juntos.  Patrón y obreros, hombre y mujer, padres e hijos, gobernantes y gobernados, dominadores y dominados bailan juntos la misma música.  El día necesita a la noche para ser el día. La noche necesita al día para ser la noche. Sin noche, no hay día. Sin día, no hay noche.  Cuando sólo se quiere ver el día o sólo la noche se pierde de vista la realidad. La realidad no es sólo día ni sólo noche. Es día-noche-día-noche… La vida no es sólo vida y la muerte no es sólo muerte. La vida es vidamuerte. La muerte es muertevida.  Sobre los mapas y sobre el terreno hay fronteras entre las naciones, pero desde el espacio, el Planeta Tierra es un ser vivo único e indivisible. Yo soy tú. Te necesito a ti para ser yo. Tú eres yo. Me necesitas a mí para ser tú. Por eso somos  no-dos.

Canto al Corazón de la Confianza
(Xìn Xîn Ming)
de Jianzhi Sengcan
Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino,
introducción y comentarios de
Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
www.edicionesi.com

(continuará...



En audio:

Vida de Eihei Dôgen_55


Estampa 55.

Su enfermedad se encontraba ya en una fase muy avanzada de desarrollo y nada se pudo hacer.

(continuará...)

jueves, 17 de diciembre de 2009

Xìn Xîn Ming_11



止動歸止 
Zhi dòng guî zhi, 
止更彌動 
zhi gèng mi dòng. 

Cuando el movimiento cesa, regresa la calma, 
y de la calma surge de nuevo el movimiento. 

Tarde o temprano toda actividad cesa. Tarde o temprano todo combate llega a su fin. Entonces, el fondo calmo se vuelve evidente. La paz y el silencio que siempre han morado tras el estruendo del combate emergen y lo impregnan todo. Después de la tormenta viene la calma. Después del concierto sinfónico, la música retorna al silencio y el silencio se vuelve presente.  Y del silencio brota de nuevo el sonido.  Siente cómo tu propia voz retorna al silencio y cómo desde el silencio vuelve a surgir de nuevo tu voz. ¡Qué bella melodía forman el silencio y tu voz!  Hay un tiempo para actuar y hay un tiempo para no actuar.  A veces el agua fluye. A veces permanece quieta. Cuando fluye, fluye. Cuando está quieta, está quieta. Aferrarse a la actividad conduce al estrés y a la locura. Estancarse en la no actividad es caer en la torpeza.  ¿Cómo podríamos apreciar la música sin sentir el silencio?

Canto al Corazón de la Confianza  
(Xìn Xîn Ming) 
Jianzhi Sengcan 
Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino,
introducción y comentarios de
Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i. 
www.edicionesi.com 
(continuará...


En audio:

Vida de Eihei Dôgen_55


Estampa 55.

En el 1253 ante la insistencia de Hatano Yoshishige y el resto de sus amigos, Dôgen viaja a Kyoto con Koun Ejo en busca de atención médica.

(continuará...)

ESTUDIOS BUDISTAS EN LUZ SERENA


Luz Serena. 15 Diciembre 2009

PROGRAMA DE ESTUDIOS BUDISTAS
 TERCER AÑO
Seminario IV
Zen en Japón y en Occidente

Del 18 al 20 de Diciembre
en el templo zen Luz Serena
impartido por Dokushô Villalba


Primera clase: Keizan Jokin y el periodo medieval (1334-1568)

    ·      Contexto histórico, social, cultural y político
    ·      Keizan Yôkin
    ·      Su legado: obras y enseñanzas
    ·      Denkôroku (Crónicas de la transmisión de la luz)
    ·      Zazen yôjinki  (Recomendaciones para la práctica de zazen)
    ·      Otras obras relevantes
    ·      Discípulos principales:
    ·      Gasan Joseki
    ·      Meiho Sotetsu
    ·      Conclusión

Segunda clase: Escuelas Zen en el período Tokugawa (1600-1868)

    ·      El shogunato: principales artífices
    ·      La formación de la sociedad Edo
    ·      Budismo y Cristianismo en la era Edo
    ·      Las escuelas Zen en el período Tokugawa:
    ·      Obaku: Tetsugen Dôko
    ·      Rinzai antes de Hakuin
    ·      Takuan Sôho: la relación del Zen y las artes marciales
    ·      Consolidación de la escuela Soto.
    ·      La reforma de la sucesión iniciada por Manzan Dôhaku.
    ·      Menzan  Zuihô (1683-1769)
    ·      Daigu Ryokan (1758-1831)

Tercera clase:  La era Meji (1868 hasta II Guerra Mundial)

    ·      Período moderno.
    ·      Situación del Budismo en el período moderno.
    ·      La escuela Rinzai durante la era Meiji.
    ·      La escuela Sôtô durante la era Meiji.
    ·      Devastación de los templos
    ·      Nueva arquitectura institucional
    ·      Reforma de la educación nacional
    ·      Transmisión parental
    ·      Financiación de los templos
    ·      Un nuevo canon doctrinal para los laicos.
    ·      La implicación de la Escuela Soto en la política imperialista y militarista.
    ·      En memoria de todas las víctimas de la violencia.
    ·      Las figuras modernas de la escuela Sôtô en Japón.
    ·      Principales representantes de la corriente mokushôzen (meditación silenciosa).
    ·      Los principales representantes de la corriente kannazen (zen de los kôans)

Cuarta clase: La época moderna.

    ·      El Japón de la era contemporánea.
    ·      El Budismo japonés en la actualidad
    ·      La escuela Sôtô Zen en el Japón actual.

Quinta clase: El zen en Occidente (I)

    ·      La apertura a Occidente.
    ·      Las generaciones puente.

Sexta clase: El zen en Occidente (II)

    ·      Los primeros maestros zen orientales en Occidente.
    ·      Los primeros maestros zen occidentales.