Con motivo de la presentación de su último libro Zen en la Plaza del Mercado
Utrera, 7 de marzo del 2008
Duración: 00:32:24
www.uvitel.tv (sección: entrevistas)
“Siéntate y siéntete”, este es el mensaje que quiere transmitir Como apunte, la paz también se puede encontrar en las bellísimas fotografías de las que también
Si no nos paramos nosotros por las buenas, la naturaleza nos va a parar por la fuerza
Fuente: http://lacomunidad.elpais.com/barambioes
El maestro Dokushô Villalba recoge en ´En la plaza del mercado´ técnicas de meditación. 
Nací en Utrera (Sevilla), soy hijo de jornaleros andaluces, estudiante de Magisterio y con muchos años de trabajo en la lucha social y política en los barrios más marginados a mis espaldas.
¿Cómo llegó hasta el zen?
Fue tras un momento de crisis existencial en el que me di cuenta de que los valores de la lucha política no tenían la profundidad que yo requería. En esa época el mundo se dividía entre ricos y pobres, entre malos y buenos. Pero me di cuenta que unos y otros sufrían y que los seres humanos somos muy infelices. Yo tenía poco más de veinte años y cayó en mis manos un libro sobre budismo y ahí encuentro muchas respuestas y comencé a meditar y a experimentar.
Y ¿qué es el zen?
El zen no es una filosofía, no es fruto de la elucubración, no es una ideología ni un sistema dogmático de creencias. Es una experiencia vital y existencial que tiene como base la práctica de la meditación.
¿Qué le parecen los valores de las sociedades occidentales como la nuestra?
El dinero es hoy el dios al que todo el mundo adora y el mercado es la religión universal. Las religiones han pasado ser algo así como folclórico y residual en cuanto a su influencia. Y el rito de expiación actual es la producción y el consumo, y la creencia universal es en el progreso entendido como crecimiento ilimitado en el que todas las necesidades materiales puedan ser satisfechas. Hoy no hay más horizonte que el “produce y consume”.
¿Y cómo tenemos o cuidamos el espíritu y la felicidad?
La religión del mercado se basa en un error cognitivo, en una ilusión mental que
¿Qué es la felicidad y cómo propone alcanzarla?
La felicidad no es un estado estático. Es un equilibrio dinámico. El estado de felicidad es un estado de autorregulación interior, además de armonía y sincronización con el medio ambiente. Desde este punto de vista tenemos que saber cuáles son nuestras necesidades reales y no seguir las necesidades creadas, que lo único que hacen es enajenarnos.
¿Qué propone el zen para ayudarnos a ser más felices?
El zen propone: “siéntate y siéntete”. No se trata de creer en nada, sino de sentirse a uno mismo. Toma contacto profundo contigo mismo. Hoy sacrificamos la felicidad emocional por tener acceso a bienes de consumo y así es cuando somos desgraciados.
¿A quien recomienda este libro?
A personas de entre 30 y 50 años. Aunque la meditación zen no es intelectual, es una pura toma de contacto contigo mismo. Es un libro para personas que han vivido, que han conseguido más o menos lo que querían pero que se siguen sintiendo vacíos; ¿por qué?, ¿qué ha fallado? Aquí están las respuestas.
¿Quién ganará Oriente u Occidente, zen o mercado?
La cultura occidental se ha basado en la observación del mundo externo y la cultura oriental se ha concentrado en el cultivo interior. La colonización fue un enorme trauma para Oriente y la reacción de defensa fue acercarse a Occidente para conocer y hacerse más fuerte que el enemigo. La globalización

publicada por Natalio Blanco, en Cambio 16, el 14 de abril de 2008.
La corriente zen llegó a Occidente en la segunda mitad del siglo XX y desde entonces no ha parado de crecer y sumar adeptos. Pasó de ser conocida sólo por intelectuales y artistas a ser disfrutada por una cada vez más numerosa comunidad de seguidores. En Zen en la plaza del mercado (Aguilar) este reputado monje budista aporta muchas de las claves históricas y prácticas de esta corriente espiritual para que la meditación zen no tenga secretos para nadie y pase a ser una poderosa herramienta que nos ayude a comprender mejor el conflictivo y contradictorio mundo que nos ha tocado vivir, marcado por una potente y nueva religión: el dios Mercado y
Así que quieren hacernos creer que este es el único mundo posible, pero afortunadamente somos cada vez más los que creemos y sabemos que otro mundo es posible. El dinero es sólo un medio de transacción comercial, no un fin en sí mismo ya que el dinero en sí mismo no se puede comer, ni da calor ni protege del frío.
El primer maestro español explica en un libro qué puede aportar esta visión de la vida al mundo occidental
Foto: Francis Silva
Publicado por el diario SUR de Málaga, el 18 Abril 2008.Principio del formulario
SUENA el despertador. Son las siete de
Hace 30 años que en la vida de este sevillano se cruzó el zen, «una visión de la vida, de la realidad, de uno mismo que surge como fruto de la práctica de la meditación». Diez años después, tras una profunda e intensa preparación, fue nombrado maestro zen, el primer español en ostentar ese título. Desde entonces dedica sus días a fundar templos zen, transmitir su sabiduría y, por supuesto, a meditar al menos dos horas diarias. Ayer presentó en Málaga su última publicación, 'Zen en la plaza del mercado', en el que expone qué puede aportar esta rama budista a una sociedad «dominada por la ideología mercantilista, en el que los criterios mercantilistas son dogmas religiosos».
El zen «tiene un espacio en Occidente». No es una filosofía, una ideología, ni una religión. Por eso, defiende Dokushô, puede llegar a todas las clases sociales, a todas las profesiones, sin ser incompatible con la práctica de otra religión. Todo consiste en encontrar un hueco para «el silencio y la quietud».
La meditación es
El zen «no es un recetario, ni una técnica de bienestar al uso», pero plantea al individuo preguntas útiles para orientar su vida: cuáles son las verdaderas necesidades y aspiraciones, cuál es lo verdaderamente importante y por qué merece la pena dedicar la vida y el tiempo a algo. «Un dicho zen afirma que nada que no sea capaz de superar la muerte es realmente importante», apunta Dokushô. A partir de esa idea, el zen estimula la conciencia del hombre sobre la muerte y enseña que el tiempo de vida
Paz y felicidad
Y hay más. Según Dokushô, la meditación zen ayuda a comprender que «la paz y la felicidad dependen sobre todo del estado interior». De nada sirve, por tanto, «perseguir metas externas, correr detrás de objetos creyendo que la posesión de los bienes materiales es lo que nos va a dar paz».
Poco o nada tiene que ver esta visión de la vida con los populares jardines zen que se venden en centros comerciales. «Occidente trata de comercializarlo todo y miniaturiza los jardines zen y los convierte en objeto de consumo», señala. Para el maestro son, simplemente, «una pieza de decoración, una especie de 'pret a porter', un elemento de la cultura snob». En su opinión, la ignorancia y el afán mercantilista de occidente han «desnaturalizado» la palabra zen, aplicándola desde a un videojuego, a un iPod, o un gimnasio. «Sirve igual para un roto o un descosido», lamenta.
-¿Qué alforjas se necesitan para viajar al planeta zen?
-Este viaje puede hacerlo cualquiera que tenga una salud normal, física y emocionalmente.
-¿Qué lleva a la gente a acercarse al universo zen?
-Suele ser gente madura que se ha realizado profesional y humanamente y que, llegada a la estabilidad, se pregunta: ¿Hay algo mas? Esa inquietud existencial es lo que atrae a la mayoría a practicar la meditación zen.
-Pero usted fue ordenado con veintidós años.
-Siempre tuve mucha sensibilidad al sufrimiento. Fui educado en una escuela salesiana y luego empecé a trabajar en Acción Católica, de donde pasé a las HOAC (Hermandades Obreras de Acción Católica, germen de Comisiones Obreras), de ahí al PCE y acabé terminando en el grupo Liberación en torno a
-De las barricadas al zen. No sé si religiosa, pero es toda una experiencia.
-A los veinte años tuve una gran crisis ideológica. Me di cuenta de una cosa muy tonta y muy sencilla, pero muy real: los ricos también lloran y sufren. Algo muy importante, porque para mí en esa época el mundo se dividía entre ricos y pobres. Los pobres eran los buenos y las víctimas, y los ricos eran los malos y los verdugos. Tenía amigos burgueses y veía su dolor. Y me dije, la clave no está solo en el poder adquisitivo o la riqueza, hay causas más profundas del sufrimiento.
-Cayó del caballo y se dio de bruces con Buda.
-Más o menos. Empecé a leer libros de budismo y, sobre todo, asistí a la conferencia de un monje zen español formado en Francia, al que ayudé a abrir un centro de meditación. Al año tuve una especie de revelación, una apertura como lo l
-¿Qué puntos de unión hay entre el zen y otras religiones?
-La experiencia religiosa es una, es la misma en esencia para todos; después viene cómo cada tradición explique esa experiencia que, por naturaleza, es inefable, está más allá de las palabras y de los credos. La experiencia religiosa pura es un estado de unidad con la totalidad, la completa inserción del ser humano en el orden cósmico, llámesele Dios, Buda... es la comunión de los santos.
-Los místicos cristianos tampoco andarán lejos.
-A partir de mi experiencia en el zen descubrí la profundidad mística de Santa Teresa, San Juan de la Cruz, el maestro Eckhart... El zen me dio las claves para comprender
-¿Dónde arranca la práctica humana de la religión?
-Todas las prácticas religiosas tienen su origen en el chamanismo, que según Mircea Eliade es un conjunto de técnicas arcaicas para alcanzar el éxtasis místico entendido como un estado ampliado de conciencia expandido, en el que se percibe la realidad de una forma completamente distinta al estado ordinario.
-¿Cuál es el medio zen para llegar a la meditación? Los giróvagos bailan y bailan, otras religiones cantan, otros pasan las cuentas del rosario.
-Las técnicas chamánicas están basadas en enfocar la atención en el ritmo y en el sonido, por eso los instrumentos básicos son el tambor (pum, pum, pum) y el canto del chamán. Se trata de generar un ritmo respiratorio que induce el trance. Nosotros nos sentamos en meditación, y acompasamos el ritmo respiratorio y el cardiaco, en un proceso en el que el corazón es el tambor que lleva el ritmo básico de la vida.
-Tenemos en la retina a los monjes budistas en las revueltas de Birmania y Tíbet...
-En Oriente las órdenes budistas permanecen en el ámbito monástico, salvo en situaciones extremas, como en Vietnam con los monjes que se quemaban a lo bonzo. En Birmania y Tíbet han vuelto a darse esas situaciones extremas y los monjes se han solidarizado con el pueblo. Si no hubieran estado presentes, la matanza habría sido mayor.
Fuente: http://www.abc.es/20080406/domingos-domingos/maestro-dokusho-maestro-soto_200804060311.html
mdelafuente@abc.es
por Ana García-PiñánR. Todas las formas de budismo tienen su origen en el fundador histórico, el Buda Sakiamuni, que vivió en el norte de India en el siglo V a.C. Con el tiempo, a medida que el budismo se iba extendiendo por distintas regiones y nuevos países fueron apareciendo nuevas interpretaciones de la enseñanza original y aparecieron distintas escuelas budistas. El budismo zen es una de estas escuelas que ha llegado a Europa procedente de Japón. ¿Es el budismo zen una religión? Depende de lo que se entienda por “religión”. Si por religión entendemos “creer en Dios”, el budismo zen no es una religión, ya que en nuestra tradición no trabajamos con la hipótesis de Dios. Pero si atendemos al sentido original del término religión, que procede del latín religare y que quiere decir, “volver a unir”, el budismo zen es una religión en el sentido de que su práctica permite que el ser humano vuelva a sentirse unido con la Totalidad.
R. La meditación zen es muy simple. Se trata sólo de sentarse y sentirse. Sentarse en una postura corporal adecuada -como explico en mi libro-, en un estado de receptividad, de atención, sin pretender conseguir ni alcanzar nada sea lo que sea. No se trata de obtener beneficios, de conseguir algo. Sino más bien, de descansar profundamente en el no-hacer. No se trata de llegar a ser algo que no somos sino de dejarnos ser tal y como somos. La práctica del zen se basa en una profunda confianza en la naturaleza humana. Nada nos falta ni nada nos sobra. Nos dejamos ir con el vaivén de la respiración y cuando la mente se calma por ella misma, el universo entero aparece en su estado de perfección original, más allá de cualquier idea preconcebida de perfección o de imperfección.
Más que a llegar a ser alguien que no somos o a obtener algo que no tenemos, la meditación zen nos ayuda a soltar lo que no somos, lo que no necesitamos.
R. El Buda no negó los placeres ni las alegrías de
R. El apego es la otra cara de la moneda del odio. El amor-apego y el odio se recrean mutuamente. Nuestra actividad emocional siempre se manifiesta polarizada entre la atracción y el rechazo. Nos apegamos al “yo” y a “lo mío” y rechazamos lo “Otro”. Esta es la causa del egocentrismo, del etnocentrismo, del nacionalismo excluyente, del integrismo ideológico y religioso, sea cual sea el color que adopte. Apegarse a algo es causa de dolor y sufrimiento porque todo lo que nace, muere tarde o temprano. Todo está en continuo cambio, nada ni nadie permanece idéntico a sí mismo. Si una mujer joven y hermosa se apega a su belleza, tarde o temprano, cuando envejezca y pierda la juventud, sufrirá por ello. Lo mismo puede sucederle a un hombre joven apegado a su físico, a su virilidad o a su inteligencia. Ni la vida ni el cuerpo nos pertenecen. La vida nos atraviesa y nos conduce por un proceso de transformación continuo que termina por desembocar, como un río, en el océano de la muerte, que es la disolución del yo y de lo mío. Aquellas personas fuertemente apegadas al yo y la vida son las que sufren la agonía más dolorosa. El estado de no apego no significa no obstante “indiferencia” emocional. Cuando estamos alegres y somos felices, estamos alegres y somos felices. No tenemos porqué apegarnos a ello. Cuando estamos tristes y somos desgraciados, estamos tristes y somos desgraciados y tampoco tenemos porqué apegarnos a ello. La vida es una sucesión de alegrías y tristezas, de encuentros y de desencuentros, de pérdidas y ganancias. El no apego es la cualidad de fluir en la corriente de la vida.
R. El fin último de la práctica budista es el despertar de la naturaleza de Buda que dormita en el interior de cada ser humano. Convertirse en un Buda plenamente despierto es realizar el fin último de la naturaleza humana: desplegar las capacidades de bondad, compasión, conocimiento y poder interior. El “yo” no existe realmente. Es una autoimagen mental creada por los condicionamientos sociales y culturales. Somos mucho más de lo que creemos ser. Los estados mentales nocivos tienen que ver con el apego terco a esta autoimagen que l
R. El Buda no negó la función del deseo en la vida humana. Para el budismo, el deseo es la manifestación de la fuerza vital misma. ¿Cómo podría ser negado? Ahora bien, lo que el Buda nos dijo fue que debemos aprender a desear con el fin de convertir la energía del deseo en fuente de verdadera paz y felicidad. El deseo es fuego interno. La humanidad dio un paso crucial cuando nuestros antepasados aprendieron a manejar el fuego. Domesticado, el fuego se convirtió en motor de progreso y civilización. No obstante, cuando el fuego campa a sus anchas se convierte en una fuerza destructora. Ahí tenemos los incendios que han destruido ciudades enteras y hectáreas y hectáreas de bosque. Lo mismo sucede con el fuego interno del deseo. Necesitamos una nueva cultura del deseo, necesitamos aprender a usar de buena forma nuestra capacidad de desear. Actualmente, las agencias de publicidad que trabajan para la religión del mercado se concentran en excitar en la gente todo tipo de deseos. El combustible del rito fundamental de nuestro tiempo -la producción-consumo- no es el petróleo sino el deseo convertido en codicia, en avaricia y ambición. La religión del mercado está incendiando el planeta al inflamar el deseo en
R. No se puede amar lo que no se conoce y no se puede conocer lo que no se ama. El amor no es sólo un sentimiento sino una forma de conocimiento que nos permite darnos cuenta de una realidad inaccesible para la mente racional y para los sentidos. Ya dijo Atoine de St. Exupery que “lo esencial es invisible a los ojos”. Crecer como seres humanos es crecer en amor y en conocimiento. Pero ¿qué significa amar? Básicamente, el amor es entrega, abandono de sí, fusión con el ser amado. La meditación zen es un acto de amor porque meditando aprendemos a entregarnos, a abandonarnos, a olvidarnos de nosotros mismos. Olvidándonos a nosotros mismos podemos hacernos uno con el ser amado. Y de esta experiencia de unidad surge el verdadero conocimiento.
P. Pero, en este contexto, el conocimiento no es saber “cosas”, “materias”, sino conocer-se, explorarse ¿no? Explícaselo un poco a nuestros lectores... O sea, conocer a través del camino de la meditación...
R. Efectivamente, cuando en el zen hablamos de conocimiento no nos estamos refiriendo al conocimiento intelectual ordinario. No se trata de acumular informaciones ni de ejercitar
R. Exacto. El término ignorancia la traducción del japonés mumyo, que significa “no claro”, es decir, oscuro. Esta oscuridad perceptiva es un error cognitivo, un error de percepción que nos impide ver las cosas tal y como son. Por ejemplo, un hombre regresa de madrugada a su casa borracho después de haberse divertido en una fiesta. Al cruzar el jardín ve una serpiente enorme. Coge un hacha y la corta en pedazos. Después se va a dormir
R. En el zen se dice que no hay que preocuparse por las flores ni por las ramas sino que hay que ir directamente a
R. Desde la antigüedad, el budismo ha señalado lo que el neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl ha puesto de relieve en los tiempos modernos: que el ser humano es, antes que una mente racional, un animal dotado de conciencia y que esa conciencia le insta a darse cuenta, a buscar y a vivir de acuerdo a un sentido. De una lectura interesada de Darwin se podría extraer la conclusión de que el único sentido es la lucha por la supervivencia y que en esta lucha sólo vencen los más fuertes. Esto ha dado lugar a una especie de darwinismo social como el que profesan los neoconservadores. Otros, como el científico Jacques Monod, han afirmado que el azar y la necesidad son las fuerzas que dirigen
Teniendo como bases la estabilidad emocional y mental y la lucidez, la meditación zen nos permite abrirnos interior y exteriormente, expandiendo nuestro campo de conciencia más allá de las fijaciones y obsesiones que caracterizan nuestro carácter neurótico. La experiencia de apertura total a la vida nos da confianza, una confianza básica en que, sea lo que sea que nos ocurra, todo está bien y todo
R. La conducta ética se refiere a la forma de vivir: en qué y cómo usamos nuestro tiempo y nuestra energía vital, cómo nos vivimos en el cuerpo, qué hace, cómo se comporta el cuerpo; qué palabras pronunciamos y desde qué estado emocional lo hacemos; qué clase de pensamientos alimentamos; cómo nos ganamos el sustento; cómo usamos los bienes, etc. En definitiva, la conducta ética habla de la sabiduría aplicada a la vida: cuál es la mejor forma de vida, la más justa, la más solidaria, la más armoniosa.
La meditación en zazen es el espacio que nos concedemos para hacer las paces con nosotras mismas, para entrar en nuestro reino interior y mantener una relación íntima, real y profunda con el ser que somos. Nos aporta la interiorización necesaria para permanecer en contacto con la profundidad de nuestra experiencia subjetiva, con nuestros verdaderos anhelos, o miedos, o necesidades.
La sabiduría es la visión iluminada que brota de
¿Qué beneficios puede tener esto? Bueno, la pregunta me hace sentir como un vendedor de coches y no tengo la intención de vender las excelencias del Zen. La cosa es muy sencilla. No pretendo convencer a nadie de nada. La cuestión
R. ¿Cómo le explicarías a un ciego de nacimiento la cualidad del color rojo? ¿Cómo explicarías a alguien que nunca la ha probado que el agua del
R. La liberación del dolor y de la aflicción personal no es más que un paso previo o un medio hábil necesario para alcanzar la liberación del dolor y de la aflicción de todos los seres vivientes. El voto principal que hacemos los budistas al comprometernos con la práctica de meditación es el de trabajar por el bien de todos los seres vivientes. Y puesto que el ser viviente que cada uno tiene más cerca de sí mismo es uno mismo, pues trabajamos por nuestro propio bien, para empezar, y continuamos trabajando para el bien de todos. Esto quiere decir que la meta del budismo zen no es la felicidad personal. Vivimos en el seno de una vasta red de relaciones con los demás seres vivos. Jesucristo volvió a la plaza de los pueblos después de haber pasado cuarenta días retirado en el desierto. No se quedó viviendo como un eremita, absorto en la fusión con Dios o con
R. El budismo zen no niega ni rechaza los deseos, las alegrías y los pensamientos. A lo que nos enseña es a no apegarnos a ellos. Necesitamos una nueva cultura del deseo. Necesitamos aprender a desear a fin de que la tremenda fuerza del deseo sea puesta al servicio de la verdadera felicidad individual y colectiva. La exacerbación de los deseos individuales, sean cuales sean, sea al precio que sea, es la estrategia del marketing y de la publicidad puestas al servicio de un sistema de producción y consumo irresponsable que no sólo no nos está aportando una verdadera felicidad sino que es tremendamente injusto, insolidario y que está destruyendo
P. Por favor, añade lo que quieras.
R. Un poema zen:
el silencio de la montaña
es más profundo aún”.