viernes, 6 de marzo de 2009

Cantos rodados.




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El paso de las cuatro estaciones
se refleja
en este espejo imperturbable.

* * *

Ido,
vengo y voy,
perplejo.

* * *

La tierra natal está lejos,
¡qué amargo es el grito
de la soleá!

* * *

Regreso a casa.
La máquina de hierro
avanza frenéticamente
devorando árboles y montañas.

* * *

Silva enfurecida a la noche
la máquina de hierro
devorando la separación.

* * *

El mundo gira
alrededor de una mosca
inmóvil.

* * *

Por este sendero
transitan pocos caminantes,
pero la luna sonríe.

* * *

Diez mil seres nacen
de la misma fuente vacía
que los recoge consumidos.

* * *

En el vientre de la oscuridad,
¡una lámpara de aceite!

* * *

Después de la muerte,
¿qué significa el dolor
de diez mil generaciones?

* * *

Este viento del anochecer
me trae voces antiguas,
sufrimientos milenarios de seres ya idos
y entre ellas
la nítida voz del silencio
como una perla
iluminando los océanos.

* * *

El polvo milenario
se acumula en los hombros del viajero.
Por eso sus pasos parecen,
a veces, cansados.

* * *

Naúgrafo herido quedé
con el cuerpo quebrado
entre rocas
sin tí.

* * *

Se va el tren.
Ojos de mujer
en lágrimas.

* * *

Tus dedos tejieron
red de estrellas y luna
en mi cuerpo.

* * *

El joven halcón
despliega sus alas firmes
y asciende sereno
al vacío del cielo.

* * *

Amaina el viento a mediodía
justo bajo el sol
hasta posar sus alas
en armonía de olas ténues.

* * *

Pobres, sin nada,
mis viejas sandalias
olvidadas.

* * *

Las alas del tiempo
se han extraviado en el laberinto
huidizo de la memoria.

* * *

Ella duerme.
Camino con pasos delicados
por la alcoba.

* * *

Del silencio brota tu voz
y a él vuelve
cansada.

* * *

¡Qué bella melodía
el silencio y tu voz!

* * *

Un mortal como yo
¿a qué puede aspirar en este mundo?
Se aleja la cigüeña.
Su vuelo se desvanece
en la inmensidad del cielo.

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Dokushô Villalba

Haiku de invierno.




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Ni una hoja.
Solo cenizas
y silencio.

* * *

La lluvia inunda el horizonte.
Vuelve el invierno.
El fuego debe ser encendido.

* * *

Intensa mañana
plateada
de viento frío.

* * *

El pino de montaña
bajo el sol de invierno
permanece sereno.

* * *

Los pómulos y el frío
son uno
este invierno.

* * *

Helado el río
se reflejan los sauces
en el agua muda.

* * *

Una nubecilla es
la cigüeña en el cielo.
¡Largo viaje!

* * *

Va la grulla
por el silencio del cielo
sin alas.

* * *

La grulla
y su reflejo en el lago
han desaparecido.

* * *

Suavemente
la hoja caída rompe
el espejo del lago.

* * *

Vuela la gaviota
el cielo violáceo y límpido
leves gemidos.

* * *

En el fondo del valle
apenas un murmullo:
el riachuelo.

* * *

El estruendo de los montes
ahoga
el susurro del valle.

* * *

Ajeno
a esta inmensidad
el arroyuelo.

* * *

Estrella de crepúsculo
suspendida en la brisa helada
que atraviesa mi cuerpo.

* * *

Ya viene herida
la luna menguante
y roja.

* * *

Sobre los cristales empañados
mis recuerdos son sombras chinescas
esta larga noche de invierno.

* * *

Campanadas nocturnas
bajo la pálida luna
duermen las conciencias.

* * *

En la noche azul
pájaros de fuego
cortan el viento helado.

* * *

Exhalada por la luna
brota blanca
la flor del silencio.

* * *

Olvidado por el mundo
desde este rincón del invierno
te echo de menos.


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Dokushô Villalba

Haiku de otoño.




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Impresionado por el bosque
amarillo ha llegado
el otoño.

* * *

Veloz ascenso,
gaviota.
Suave caída.

* * *

¿Un ratón en patio?
¡Una hoja empujada
por el viento!

* * *

Primeras lluvias de otoño.
Se inclina el junco,
mecido por el viento.

* * *

Lluvia de domingo
dulce
en la ciudad.

* * *

Lluvia de otoño.
Bajo las mantas,
cuerpos calientes.

* * *

Chimenas encendidas.
Huele a lluvia
esta tarde de otoño.

* * *

Otro día muere,
ola mansa,
en la playa de la noche.

* * *

Expuesto a la intemperie
el junco frágil
azotado por la lluvia y por el viento.

* * *

Solo en la llanura
con el viento baila
el eucaliptus.

* * *

La lluvia quiebra
en mil círculos
el espejo del lago.

* * *

Un perro ladra
lejos vive
un hombre solitario.

* * *

Terminada la tarea
el sol y los jornaleros
regresan a sus casas.

* * *

Se ha ido
porque nadie la mira
la luna.

* * *

Al anochecer
el mundo desaparece
de mi ventana.

* * *

La luna
sin los siete velos
es tal cual.

* * *

Crepúsculo de otoño.
Hojas y cielo
rojizos.

* * *

Las llamas amarillas
del otoño consumen
los últimos colores del verano.

* * *

Hojas en llamas
rojas y amarillas
esta tarde de otoño.

* * *

Entre las inflamadas hojas
el cuervo
impasible.

* * *

Se ha propagado
a través del bosque
el último incendio.

* * *

Aún en llamas,
últimas hojas
de otoño.

* * *

Sin golondrinas,
la casa vacía.
Otoño.

* * *

En silencio paladeo
la dulce amargura
de la soledad.

Arbol de otoño,
sólo quedan
tres hojas.

* * *

Soñó un mundo
al caer
la hoja.

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Dokushô Villalba

Haikus de verano.




Una brizna de yerba en la tierra.
Una estrella en el cielo.

* * *

Cable de golondrinas
charlataneando
al alba.

* * *

En invierno: té caliente.
En verano: agua de la fuente.

* * *

La chicharra agujerea
el silencio de la montaña.
¡Sol ciego!

* * *

Las chicharras
ya están aquí
achicharrando el sol.

* * *

Ecos lejanos,
zumbidos de moscas
somnolencia...

* * *

Cielo, tierra, hombre,
árboles, viento,
lluvia.

* * *

A la sombra de un peral
me como un tomate
rojo con sal.

* * *

¡Corretea por mi barriga
la cabeza de una hormiga!

* * *

El sol aturde el cielo.
En el olivar silencioso,
el rebuzno de un burro.

* * *

Temprano han vuelto
los jornaleros a sus casas.
¡Lluvia de verano!

** *

Este amor de verano
¿resistirá las crudas
nieves de la separación?

* * *

Los pájaros perforan
el silencio del bosque.
El riachuelo se va.

* * *

Hay verdes,
amarillos y rojos
rompiendo las retinas.

* * *

Miran para allá
y no para acá.
¡Los girasoles!

* * *

Golondrinas en fiesta,
girasoles florecidos
de amarillo.

* * *

Se vá, se vá el día.
los girasoles esperan
con humildad la noche.

* * *

¡Disparos!
Perdiz,
¡huye de la muerte!

* * *

Este atardecer,
¿sobre qué lienzo
ha sido pintado?

* * * .

Colgado de una hamaca
espera la luna
sin inquietud.

* * *

Frío atardecer,
¡qué cálidos los nidos
de golondrinas!

* * *

El sol se oculta
meciéndose en mi hamaca
sale la luna.

* * *

Vibra la noche
caliente y azulada
¡ah, los mosquitos!

* * *

Esta luna viuda
ha parido estrellas
por los cielos.

* * *

Algo pequeño como tú
me ha hecho temblar
bajo las estrellas.

* * *

Bosque de luciérnagas.
Un hombre y una mujer:
¡vieja historia de amor!

* * *

Techo de hojas,
lecho de hojas.
¡Noche en el bosque!

* * *

Blancas olas exhaustas
de mar
en el silencio inmóvil.

* * *

Noche de pino y luna.
Sin amor ni odio,
el vuelo de buho.

* * *

Jardín nocturno.
Agua íntima
y secreta.

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Dokushô Villalba

Haikus de primavera




Brisa fresca
¡Despierta
los sentidos!

* * *

Ancho amor de mar
cada mañana
al alba.

* * *

Ancho corazón
para recibir
el regalo de la existencia.

* * *

Inmóvil el mundo
florece en sí mismo
cada segundo.

* * *

Arboles, trinos, murmullos.
Me disuelvo.
No existo.

* * *

En la plaza juegan los niños,
el murmullo de la fuente,
un viejo pasa en bicicleta.

* * *

Ojor de sapo
miran el mundo
a rás del agua.

** *

Entre hojas
verde esmeralda brilla
la cucaracha.

* * *

Sombra de árboles
dos jóvenes conversan
junto a la fuente.

* * *

Sobre azul silencio
conversan el árbol
y el viento.

* * *

¡Ay, la tarde
cae y los niños
se van!

* * *

La brisa en los pinos
y el arroyuelo juegan
a tímidos!

* * *

Glú-glú dice la fuente,
pío-píp las golondrinas
¡qué conversación!

* * *

Estalla la palmera
en el cielo
solitario.

* * *

Niña de viento,
junco frágil
en la ribera del río.

* * *

Bellas jóvenes
se pasean en bandadas
por los jardines.

* * *

Por los jardines
soldados jóvenes
van detrás.

* * *

¡Ay, niña,
ese delirio tuyo
aún en flor!

* * *

Esa noche...
¡el brillo de tus ojos
y las luciérnagas!

* * *

Tres viejos amigos
bajo una luna llena
beben y recuerdan.

* * *

Tres viejos amigos:
la luna, el silencio y yo,
aquí juntos.

* * *

Amiga luna,
tanto tú como yo
nos hemos quedado sin vino.

* * *

Ebria la luna,
exhausto el viento,
el poeta dormido.

* * *

El poeta borracho
perdió su pluma
tras el poema anterior.

* * *

La luna se extingue
en la luz del día
que nace.


Dokushô Villalba

Derechos y responsabilidades.

El siglo XX pasará a la historia, entre otras cosas, por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es un hecho histórico que a todos los seres humanos que viven sobre este Planeta se nos reconozcan los mismos derechos fundamentales: a la vida, al trabajo, a la opinión libre y a la libre expresión, a una vida digna, al sustento, al techo y a la educación. No obstante, como dice el refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho. Necesitaremos tal vez varios siglos más para que estos Derechos no sean sólo una declaración formal escrita en papel mojado. Tendremos que seguir trabajando muy atentamente para que estos derechos sean efectivamente reconocidos y aplicados, tanto en nuestro medio social inmediato como en otras culturas y sistemas sociales. Tenemos un largo camino por delante.

Los ciudadanos de los países llamados democráticos nos hemos aprendido muy bien esta cantinela de nuestros derechos. Como niños mimados del progreso y de la sociedad del bienestar creemos incluso que tenemos derecho a todo. Cuando sentimos que abusan de nosotros exclamamos: “¡No hay derecho!”. Es imprescindible que defendamos nuestros derechos cuando sentimos que son pisoteados. No obstante, olvidamos demasiado a menudo que el uso del derecho debe ir imprescindiblemente asociado al uso de la Responsabilidad. Por ejemplo, como habitantes de una ciudad como Utrera, tenemos derecho a un entorno digno, a calles limpias, a barrios bien planificados, al servicio de alcantarillado, de recogida de basuras, de suministro de agua potable, de alumbrado público, etc. Al mismo tiempo, también tenemos responsabilidades y debemos cumplirlas con el mismo empeño con el que exigimos nuestros derechos. Tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro entorno no contaminándolo, por ejemplo, con ruidos molestos, no tirando papeles ni basuras en las vías públicas. Tenemos el derecho de exigir responsabilidades a nuestros representantes elegidos pero al mismo tiempo tenemos el deber de exigirnos a nosotros mismos responsabilidades por lo que hacemos.

Este año, la declaración Universal de los Derechos Humanos será completada con la Declaración Universal de las Responsabilidades Humanas. No puede haber Derechos sin Responsabilidades de la misma forma que el ejercicio de la Responsabilidad necesita el respeto al Derecho.

En estos tiempos de abuso y dejación siento que es más importante que nunca practicar el principio según el cual:

“No trates a los demás como no te gustaría que te trataran a tí mismo.
Trata a los demás como te gustaría que te trataran a tí mismo”.

Dokushô Villalba

jueves, 5 de marzo de 2009

“La llave de nuestra felicidad se haya en el interior de nuestra propia mente”

Entrevista a Dokushô Villalba

por José Manuel Moreno

03/Marzo


Aunque el nombre que le pusieron sus padres era Francisco, Dokusho es el que recibió con la ordenación de sacerdote budista zen. Nacido en Utrera, ha vivido en Sevilla, en Paris, en Madrid, en Valencia, en Japón... hoy nos relata sus experiencias y explica su filosofía de vida.

- ¿Qué supone para usted recibir el Mostachón de Oro? ¿Le ha sorprendido?

– El Mostachón de Oro es una distinción que concede la Orden del mismo nombre, que es una institución formada por personalidades destacadas de la sociedad y de la cultura utrerana. Para mí es un honor que tales personas hayan decidido distinguirme con su reconocimiento y su aprecio. Sé que hace unos años unos amigos utreranos me propusieron para el galardón, pero entonces no era el momento. Y ahora sí, me ha sorprendido. No me lo esperaba, la verdad.

- ¿De qué manera cree usted que ha contribuido al conocimiento y engrandecimiento de Utrera? Razón por la cual ha recibido el galardón.

– La verdad que yo no sé si he contribuído al conocimiento y al engrandecimiento de Utrera. Tal vez Usun Yoon lo esté haciendo más que yo. Lo que sí es cierto es que viajo mucho y participo en muchos encuentros y acontecimientos culturales y religiosos y siempre, en mi biografía, aparece que Utrera es la ciudad en la que nací. Pero siempre he dicho, y los que me conocen lo saben, que no tengo muy desarrollado el sentimiento patriótico, ni hacia la nación ni hacia la llamada patria chica.

- ¿En qué circunstancias y por qué decidió seguir el camino de la filosofía Zen?

– En el año 1977 yo era estudiante de Magisterio en Sevilla. Después de haber pasado por la lucha política contra la dictadura tuve una especie de crisis existencial y en ese momento asistí a una conferencia sobre Budismo Zen, que impartía un monje budista zen en la Facultad de Filosofía. Después comencé a practicar meditación zen con él y al cabo de un año ví claramente que ese era el camino de vida que quería seguir. Y hasta ahora.

- ¿En qué punto de su propio camino se encuentra ahora mismo?

– Tengo 52 años. Comencé a practicar la meditación zen con 20 años. Ahora hace pues 32 años que sigo la Vía del Zen y me sigo sintiendo como un principiante. Durante estos últimos 32 años ha pasado mucha agua bajo el puente. Comencé siendo un muchacho desorientado y ahora dirijo un templo budista zen y una comunidad con miles de personas que me tienen como referencia en su práctica espiritual. Pero como dijo un viejo maestro zen coreano antes de morir: Esto era yo hace ochenta años. Ochenta años después sigo siendo lo mismo.


- En dicho camino ha recorrido medio mundo ¿Con qué se queda de todos esos lugares que ha visitado a lo largo de su vida?

– Sería difícil decirlo. ¡Hay tanta belleza en este mundo! La vista del Teide nevado después de salir del mar de nubes es inolvidable, así como es impresionante el Monte Fuji en Japón. La bahía de Río de Janeiro desde el Concorvado me dejó sin aliento pero nunca olvido las puestas de sol que contemplaba cuando era joven desde la Cuesta del Merendero.

- Usted es fundador y reside en el Templo Zen Luz serena. ¿Qué le motivó a llamarlo así?

– La Luz Serena no es sólo el nombre de un lugar físico sino un estado de espíritu. Hace referencia a la lucidez de la conciencia y a la serenidad del corazón. Es el estado propio que se alcanza con la meditación zen cuando se ha practicado durante muchos años, un estado de serenidad luminosa.

- Por último ¿Es posible alcanzar la felicidad? ¿Por dónde empezar y hacia dónde dirigirse?

– La felicidad está siempre muy cerca, al alcance de nuestra mano. La felicidad es el estado innato del ser humano. ¿Has visto un recién nacido? Su luz, su bondad, su confianza básica en la vida… Pero algo sucede después que lo estropea todo: nos volvemos avariciosos, rencorosos, complicados… Inventamos dioses y religiones, adoramos ídolos con la esperanza de recuperar lo que hemos perdido, el paraíso original del que nos dicen que fuimos desterrados. Pero para el Budismo ese paraiso original sigue existiendo en la inocencia de nuestro propio corazón y puede ser recuperado cuando nos liberamos del sentimiento de culpa y de las demás emociones dañinas que nos afligen innecesariamente. No es necesario dirigirse a nadie ni a ningún sitio ya que la llave de nuestra felicidad se encuentra en nuestra propia mente.


Fuente: http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=33632&i=1

Seminario sobre Estudios Budistas Zen

En el Templo Zen Luz Serena tendrá lugar desde el 20 al 22 de Marzo, el primer seminario del tercer año del Programa de Estudios Budistas que la Comunidad Budista Soto Zen viene desarrollando desde hace años.

El tema de este seminario será "Los orígenes del Zen en China", y será impartido por Dokushô Villalba.

Regimen residencial abierto a todos.





Más información:

www.budismozen.es
www.luzserena.net
www.estudiosbudistas.org

o bien en luzserena@luzserena.net

Telf. 96 230 10 55

martes, 3 de marzo de 2009

Conferencia
“Budismo y Globalización”

14 Marzo del 2009
a las 17h.

En el marco del VI Encuentro de Religiones.
Presentación de la edición española del Sutra del Loto.

Organizado por Asociación para el Diálogo Interreligioso de la Comunidad de Madrid.

Centro Cultural Nicolás Salmerón, C/ Mantuano, 51, Madrid

Metro Concha Espina (salida Plaza de Cataluña).
Autobuses 7, 16, 29, 51, 52



Conferencia
"TECNICAS ARCAICAS DEL TRANCE
Y MEDITACION ZEN"


Organizada por la Asociación Eleusis
Madrid 11 de Marzo del 2009
a las 20:30

en Off Limits
C/ Escuadra, 11
Madrid

Metro Lavapiés o Antón Martín