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Cincuenta y cinco años surfeando
sobre las olas del samsara…
Vidas y muertes se han sucedido sin descanso
… como un sueño …
Las noches tenebrosas y los amaneceres luminosos
han danzado juntos atravesando el tiempo.
La memoria, cansada ya de recuerdos, ha desistido
y se entrega por fin al olvido.
¿Cuántos tiempo viviré aún?
¿Qué asombros me aguardan tras las curvas
de las horas que se despliegan
conforme me adentro en el camino?
¡Qué importa!
Nada pedí y todo lo que me ha sido dado
tendré que entregarlo cuando llegue el momento.
Mientras tanto … hoy
aquí
las iluminadas copas de los pinos
emergen por fin de una bruma de siglos.
Shamon Dokushô
8 Noviembre 2011

Me identifico totalmente con este ¿poema? Llevo toda la vida interesado en el zen. Le escuché hace años en Murcia, pero es ahora cuando he decidido dedicar un tiempo a sentarme, respirar y tratar de "recogerme". Sólo cuento con sus consejos esparcidos en un par de libros. Me gustaría estar al tanto de las actividades para principiantes del Templo de la Luz Serena .
ResponderSuprimirLe doy las gracias por este post tan hermoso y por todas sus enseñanzas.
Tan verdad eso de:
ResponderSuprimir"...y todo lo que me ha sido dado
tendré que entregarlo cuando llegue el momento."
Gasshô. Tal y como lo he leído, me alegrará entregarlo. Es más, desde ya lo entrego.
HERMOSO !!!.Por muchos años mas maestro.Espero conocerle pronto.
ResponderSuprimirgassho ..
Muchas felicidades maestro!!!!
ResponderSuprimirY un profundo agradecimiento por todo lo que nos has aportado : conocimiento, libros, humor, tus blogs (no sólo los de zen)y sobre todo una mirada abierta y no excluyente hacia todas las tradiciones y pensamientos.
...¿Pero que más te queda por entregar?
Los campesinos que aprenden y recejen frutos, ellos muestran como se cultivan para saborea de una vida esencial-mente, por el mismo vacío de la existencia...
ResponderSuprimirLas letras son pétalos de los perfumes de esas estaciones en vivir la mismidad de una sencilla soledad, sin carecer nada de nadie que imponga vivir.
Descubrir las tonteras de antes de ese nacer, es vivir el fruto de la flor, su perfume esencial... la montaña del los buitres... a 1400 metros de altura...
gassho
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