¿El
diablo se ha apoderado de ti?
¡Arrebátale el botín!
La última estación de tu
vida es aquella en la que ya no hay nada a continuación: ése es el punto crucial en la enseñanza del
Buda.
No entenderás las cosas
hasta que no vayas hasta el final y observes tu vida desde la más alta cumbre:
para comprender verdaderamente el mundo necesitas la fuerza necesaria para
colocarte en la perspectiva de la nada.
Dices: “Esto soy yo y eso es una montaña”. Al
separarlas de esta manera, no puedes comprender de verdad las cosas. De pequeño
se te enseñó que eso es una “montaña” y aquello un “río”. Pero ¿qué eran antes
de que tú nacieras? ¿Y qué serán tras tu muerte? La Vía del Buda es la vía que
precede a tu nacimiento y continúa tras tu muerte. En esta vía no hay divisiones:
todo en el cielo y sobre la tierra está indisolublemente unido, ahí sólo estás
tú, en cuanto eres uno con el universo. O podría también decirse que sólo está
el universo, con todos sus ríos y montañas. Esto no quiere decir que tratemos
de hacer de la diversidad una unidad. Originariamente sólo hay una realidad, la
cual se encuentra más allá de nuestras construcciones mentales.
Estar libre de pensamientos
significa que acoges en ti lo ilimitado.
Tu práctica ha de ser la
práctica de todo el universo. En la práctica debes darlo todo de ti , pero esto
no significa que trates de hacer de ti un santo o que dejes de ser una persona
corriente. Mientras no dejes de aferrar o desechar alguna cosa, tu práctica no
será universal. No aferrar ni desechar nada significa permitir que la luz caiga
directamente sobre ti. Esto es práctica y esto significa sentarse sin más: ser
iluminado por la luz cósmica en todas direcciones.
La vida te ha llevado a un
callejón sin salida y no sabes cómo salir. Te has decidido a apostarlo todo a
la última carta: “Quiero seguir la Vía
del Buda”. Se te abre ahí finalmente un rayo de esperanza: ves la luz de tu
auténtico yo, al que nada puede colocar entre la espada y la pared.
“Arriba y abajo, siempre dando vueltas mi yoyó.
Ahora quiero morir, ésta será mi tumba.[1]”
Vayas donde vayas, hagas lo
que hagas, el universo de tierra, agua, fuego, viento y vacío existe sólo aquí
y ahora, y tú debes vivir tu vida empleando todas tus fuerzas en este momento,
que es a la vez la vida eterna.
Tegurama-Ô (literalmente,
“el viejo de los yoyós) vendía yoyós a los niños en las calles de Kyoto y Osaka
a comienzos del S. XVIII. Un día se sentó en el bordillo de la calle, escribió
las palabras antes citadas en una tabla de madera mortuoria y murió[2].
Nuestra práctica es como la
siega del arroz: si no pones en ello toda tu atención puedes acabar cortándote
una mano. Pero si lo agarras por la raíz con decisión y presencia de ánimo, no
es tan complicado. Cuanto más da de sí una persona, más formal parece.
Deja de lloriquear. Vive en
el presente, en este día, en este momento. ¿Qué otra opción tienes sino
esmerarte aquí y ahora?
¿No es extraño que la gente
quiera siempre ahorrar fuerzas? A alguien como yo, sin ningún talento
particular, que tampoco es especialmente inteligente y que no tiene ni padres
ni dinero, no le queda otra que darlo todo de sí. En ese sentido he tenido
suerte en esta vida, pues ¿qué mayor suerte puede haber que encontrarse en
circunstancias que le obligan a uno a darlo todo de sí?
La Vía del Buda representa
el samadhi del simple hacer. ¿No está
claro que eso no tiene nada que ver con la fatigosa tarea de buscar atribulado
la verdad en los libros?
Los ocho volúmenes del
Sutra del Loto, los seiscientos volúmenes del Sutra de la Sabiduría y el Sutra
del Nirvana, todos se desarrollaron a partir del zazen del Buda Sakiamuni. Esos
sutras son las notas a pie de nuestro zazen, nuestro zazen es la manifestación
concreta de los sutras.
Todos estos años has ido de
compras con tus sentimientos hasta estrellarte, tenías celos y has repartido
golpes a diestro y siniestro. Ahora simplemente siéntate aquí. Ya has vagado
sin rumbo durante demasiado tiempo antes de llegar a este momento. La búsqueda
desesperada ha acabado al fin: ahí se halla la paz y la serenidad que nos
regala zazen.
No tengo más deseos que
poder raparme la cabeza, llevar el kesa
y practicar zazen durante toda mi vida. Pues tampoco Dogen Zenji hizo nada
distinto. A esta vida se refiere cuando dice que “se resuelve el gran asunto de
toda una vida de práctica”[3]
(Bendowa). Esta es la mayor felicidad que puede existir. Si la
experimentas, estarás lleno de agradecimiento de haber nacido persona y de
haber entrado en contacto con la enseñanza del Buda.
Seguir la Vía hasta el
final significa que al diablo, que se había apoderado de ti, le arrebatas de
nuevo el botín.
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(*) Kodo
Sawaki
ha sido uno de los más grandes maestros de la historia moderna del Zen japonés.
Popularmente se le conocía con el nombre de "Kodo sin morada" ya que
se negó siempre a vivir en un templo y prefirió recorrer el país, viajando
siempre solo, enseñando zazen en las cárceles, en las fábricas, en las
universidades, allí donde hubiera alguien deseoso de oír el Darma y de
practicarlo. Dio clases en la Universidad Zen de Komazawa, fue educador en el
segundo monasterio Soto de Japón, el famoso Sojiji. Su enseñanza podría ser
resumida en dos puntos: exactitud en la práctica de zazen y estudio constante
del Shobogenzo del Maestro Dogen. Murió en 1966, después de haber enseñado
durante toda su vida a laicos y monjes. Su cuerpo fue entregado por deseo suyo
a la Facultad de Medicina de Tokyo.
Entre sus principales discípulos destacamos a Shuyu Narita Roshi,
Kosho Uchiyama Roshi, Suzuki Kakuzen Roshi y Taisen Deshimaru Roshi.
La presente obra ha sido traducida desde el alemán por el
equipo de traductores de Luz Serena, dirigido por Dokushô Villalba.

Gracias de todo corazón, para ti y para los discípulos que te han ayudado a traducir este texto. En él se encuentra todo el contenido del vientre de Kodo Sawaki. Sin duda era un vientre profundo alimentado sólo por zazen. Un fuerte abrazo. alfonso
ResponderSuprimirMuchas gracias.
ResponderSuprimirmuchas gracias, asi sera ! saludos.
ResponderSuprimirSin duda he disfrutado mucho de todas las lecturas, un zen tan sencillo y tan practico que no se puede decir mas nada sobre el, en mi pais el zen no es algo popular y en donde se practica se hace de una forma tan lejana y buscando provecho material que no vi sentido sentarme a recitar sutras en un idioma que ni conozco, el zen sobrepasa a la religion "formal" no se convierte en una y sin duda ya quisiera que la humanidad aprendiera y se librara, que le arrebatara el botin al diablo como bien dice este post. Gracias como siempre!
ResponderSuprimireskerrik asko....
ResponderSuprimirDos formas de arrebatarle de nuevo el botín al diablo cuando termine nuestra vida es decirle a nuestros amigos y familiares que nos queden antes de morir que cuando faltemos nos glorifiquen haciendo una ceremonia de despedida cortándonos en trocitos y que se los den de comer a lo cerdos o si no que nos incineren usando solo mecheros sostenidos por ellos mismos.
ResponderSuprimirMuchisimas gracias por regalarnos estas preciosas enseñanzas, qué pena que hayan terminado, pero bueno, como dijo él, mejor es seguir con zazen cada día. Un abrazo cordial y gassho.
ResponderSuprimirGracias
ResponderSuprimirSí.
ResponderSuprimirGracias
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