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| Melocotonero en flor, de Vincent Van Gogh |
Descubres
el día de hoy allí donde aún no hay pensamientos
por Kodo Sawaki
“Sólo Dios sabe cómo será el otoño, si traerá lluvia o
tempestades.
Hoy yo me emplearé a fondo quitando malas hierbas en el
arrozal”.
Ocuparse simplemente del
arroz, sin rezongar. La abnegación y entrega de esta práctica es lo que
llamamos liberación del pensamiento[1].
Ahí no tienes necesidad de preocuparte por el futuro y tampoco debes
vanagloriarte de lo que hiciste ayer.
Un samurai que nunca pierde
su espíritu de samurai expresa el no-pensamiento. El cocinero permanece en la cocina cocinando y cada
uno en su puesto hace lo que le corresponde.
Sé totalmente tú mismo. En
cualquier momento y lugar has de tener los pies sobre suelo firme, sin
desperdiciar ni un solo instante de tu vida. Cuando eres tú mismo, eres Buda.
Ni siquiera a Sakiamuni
debes imitar. Debes crear tu vida cada día. Tú día de hoy ha de extenderse
ilimitadamente. No hagas de él una copia de tus ideas de ayer. Tus ideas de hoy
han de ser completamente libres.
(Sobre la
experiencia de iluminación de Reiun al observar los melocotoneros en flor:)
¿Qué es lo más importante de tu vida? Cuando las hojas de los pensamientos caen
y el viento se lleva las flores de la ilusión, ya no queda nada tras lo que
correr ni nada de lo que huir. Libre ya de tus preferencias e ideas, compruebas
sorprendido que lo que considerabas más importante, lo que has estado buscando
desesperadamente, no era más que una ilusión que se ha desvanecido sin dejar
rastro. No queda nada más. Y de repente ves ante ti los melocotoneros en flor y
esas flores llenan todo el universo. ¡Todo el universo está lleno de la cosa
más importante de tu vida! Por mucho que uno lo intente con uñas y dientes, no
podrá desprenderse de ella.
La cosa más importante de
tu vida no la recibes de tus padres ni de tu maestro: la descubres en las
flores del melocotonero. Este asunto, el más importante, va más allá de tu vida
y de tu muerte: ¡los melocotoneros florecen!
El incesante ir y venir de
pensamientos y sensaciones no es algo que puedas controlar ni dirigir. Estas
idas y venidas se producen al margen de tu voluntad, de ahí que podamos vivir
nuestra vida como si hubiéramos muerto tiempo atrás: sin perseguir el satori ni huir de la ilusión. No tenemos
nada que anhelar ni tampoco nada que temer. No hay nada que debiéramos hacer,
absolutamente nada. Este “absolutamente nada” es nuestra realidad y por eso
vivimos como si estuviéramos muertos.
¿Acaso respiramos
conscientemente? ¿Hacemos latir nuestro corazón conscientemente? No, nuestros
pulmones y nuestro corazón funcionan por sí solos, sin nuestra intervención. De
modo que tampoco nada nos impide vivir esta vida libres de pensamientos.
Tú mismo eres la verdad.
Por eso no puedes escatimarla. El cielo y la tierra tampoco escatiman la
verdad.
Querámoslo o no, el Sutra
del Loto rige nuestra vida. Esta vida adopta por tanto mil formas diversas: las
montañas y ríos son nuestra vida, el nacimiento y la muerte son nuestra vida,
las ganancias y pérdidas, las alegrías, las penas y la búsqueda de un poco más
de todo son todos aspectos de la realidad de nuestra vida. Y nada de ello
podemos convertirlo en un asunto privado.
Nuestra conciencia está
únicamente determinada por nuestro karma, por eso no podemos confiar en
nuestras preferencias. Lo importante es verse libre de pensamientos; es decir,
pensar de manera realmente libre [hishiryo].
¿Qué quiere decir “tener el
satori”? Quiere decir no tener
absolutamente nada y, en lugar de ello, soltar por completo. Entonces los ríos
y montañas, el espacio y el tiempo son todos expresión del satori.
El satori comienza en el instante en que dejas de buscarlo.
Percibes la enseñanza de
Buda como si la vieras a través de un cristal deformado. Cuando te ves libre de
pensamientos esto significa que te has quitado los lentes coloreados y
contemplas el mundo desde zazen, sin mezclar ahí para nada tus opiniones
humanas. Esto es lo que se quiere decir con “desprenderse del cuerpo y de la
mente”[2].
Estar libre de pensamientos
significa estar totalmente presente en cada instante, poner la atención en este
momento.

Muy instructiva y tierna esta entrada (esencial diría). Te regalo unos haikus que compuse este verano en el sesshin que organizó mi maestra:
ResponderSuprimirEstrella fugaz
mi vida encontrada
aquí, ahora.
Crece la luna
con manto de estrellas
grillos en gasho.
la luna brilla
canta el mochuelo
nada me turba.
El incienso:
perfume del vacío
diciendo "soy".
(Estaría bien que vinieras algún día por Murcia a dar una charla o un taller. Sería estupendo. En fin, quién sabe...)
en gasho
Virginia