miércoles 14 de septiembre de 2011

El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos_45


Melocotonero en flor, de Vincent Van Gogh

Descubres el día de hoy allí donde aún no hay pensamientos

por Kodo Sawaki 

“Sólo Dios sabe cómo será el otoño, si traerá lluvia o tempestades.
Hoy yo me emplearé a fondo quitando malas hierbas en el arrozal”.

Ocuparse simplemente del arroz, sin rezongar. La abnegación y entrega de esta práctica es lo que llamamos liberación del pensamiento[1]. Ahí no tienes necesidad de preocuparte por el futuro y tampoco debes vanagloriarte de lo que hiciste ayer.

Un samurai que nunca pierde su espíritu de samurai expresa el no-pensamiento. El cocinero  permanece en la cocina cocinando y cada uno en su puesto hace lo que le corresponde.


Sé totalmente tú mismo. En cualquier momento y lugar has de tener los pies sobre suelo firme, sin desperdiciar ni un solo instante de tu vida. Cuando eres tú mismo, eres Buda.

Ni siquiera a Sakiamuni debes imitar. Debes crear tu vida cada día. Tú día de hoy ha de extenderse ilimitadamente. No hagas de él una copia de tus ideas de ayer. Tus ideas de hoy han de ser completamente libres.

(Sobre la experiencia de iluminación de Reiun al observar los melocotoneros en flor:) ¿Qué es lo más importante de tu vida? Cuando las hojas de los pensamientos caen y el viento se lleva las flores de la ilusión, ya no queda nada tras lo que correr ni nada de lo que huir. Libre ya de tus preferencias e ideas, compruebas sorprendido que lo que considerabas más importante, lo que has estado buscando desesperadamente, no era más que una ilusión que se ha desvanecido sin dejar rastro. No queda nada más. Y de repente ves ante ti los melocotoneros en flor y esas flores llenan todo el universo. ¡Todo el universo está lleno de la cosa más importante de tu vida! Por mucho que uno lo intente con uñas y dientes, no podrá desprenderse de ella.

La cosa más importante de tu vida no la recibes de tus padres ni de tu maestro: la descubres en las flores del melocotonero. Este asunto, el más importante, va más allá de tu vida y de tu muerte: ¡los melocotoneros florecen!

El incesante ir y venir de pensamientos y sensaciones no es algo que puedas controlar ni dirigir. Estas idas y venidas se producen al margen de tu voluntad, de ahí que podamos vivir nuestra vida como si hubiéramos muerto tiempo atrás: sin perseguir el satori ni huir de la ilusión. No tenemos nada que anhelar ni tampoco nada que temer. No hay nada que debiéramos hacer, absolutamente nada. Este “absolutamente nada” es nuestra realidad y por eso vivimos como si estuviéramos muertos.

¿Acaso respiramos conscientemente? ¿Hacemos latir nuestro corazón conscientemente? No, nuestros pulmones y nuestro corazón funcionan por sí solos, sin nuestra intervención. De modo que tampoco nada nos impide vivir esta vida libres de pensamientos.

Tú mismo eres la verdad. Por eso no puedes escatimarla. El cielo y la tierra tampoco escatiman la verdad.

Querámoslo o no, el Sutra del Loto rige nuestra vida. Esta vida adopta por tanto mil formas diversas: las montañas y ríos son nuestra vida, el nacimiento y la muerte son nuestra vida, las ganancias y pérdidas, las alegrías, las penas y la búsqueda de un poco más de todo son todos aspectos de la realidad de nuestra vida. Y nada de ello podemos convertirlo en un asunto privado.

Nuestra conciencia está únicamente determinada por nuestro karma, por eso no podemos confiar en nuestras preferencias. Lo importante es verse libre de pensamientos; es decir, pensar de manera realmente libre [hishiryo].

¿Qué quiere decir “tener el satori”? Quiere decir no tener absolutamente nada y, en lugar de ello, soltar por completo. Entonces los ríos y montañas, el espacio y el tiempo son todos expresión del satori.

El satori comienza en el instante en que dejas de buscarlo.

Percibes la enseñanza de Buda como si la vieras a través de un cristal deformado. Cuando te ves libre de pensamientos esto significa que te has quitado los lentes coloreados y contemplas el mundo desde zazen, sin mezclar ahí para nada tus opiniones humanas. Esto es lo que se quiere decir con “desprenderse del cuerpo y de la mente”[2].

Estar libre de pensamientos significa estar totalmente presente en cada instante, poner la atención en este momento.


[1] Munen-muso, en jap.
[2] Shin jin datsu raku, en jap.

1 comentarios:

  1. Muy instructiva y tierna esta entrada (esencial diría). Te regalo unos haikus que compuse este verano en el sesshin que organizó mi maestra:

    Estrella fugaz
    mi vida encontrada
    aquí, ahora.

    Crece la luna
    con manto de estrellas
    grillos en gasho.

    la luna brilla
    canta el mochuelo
    nada me turba.

    El incienso:
    perfume del vacío
    diciendo "soy".

    (Estaría bien que vinieras algún día por Murcia a dar una charla o un taller. Sería estupendo. En fin, quién sabe...)

    en gasho

    Virginia

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