Zazen es espléndido porque
el universo es espléndido
por Kodo Sawaki
El Antiguo Testamento habla de la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios. Nosotros creamos al hombre a imagen de Buda. El Dharma del Buda significa imitar a Buda.
por Kodo Sawaki
El Antiguo Testamento habla de la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios. Nosotros creamos al hombre a imagen de Buda. El Dharma del Buda significa imitar a Buda.
Si pones rábanos en sal para hacer takuan[1]
es importante que la sal penetre bien en ellos. Para obtener un buen takuan
es preciso un correcto equilibrio entre los rábanos, la sal y el peso de la
piedra. De igual modo, en zazen es esencial el adecuado equilibrio entre tú, la
postura de zazen y el universo.
Si dejas que tu cuerpo flaquee, también tu mente flaqueará. Si adoptas
una postura íntegra, también tu mente se contagiará de esa integridad. Si
nuestro propósito es volvernos como el Buda Sakiamuni, lo primero es adoptar
una postura tan firme como la de Sakiamuni. De esta manera estamos sintonizados
en la misma frecuencia que Sakiamuni: la forma determina el contenido.
Buda no es un concepto. Si equilibramos nuestros músculos y anhelos,
este cuerpo será Buda. La práctica misma es satori.
La forma es el espíritu. La postura-actitud es el camino.
Intenta mantener una disputa matrimonial con las manos en gasshô[2]:
el espíritu puro que se expresa en las manos en gasshô se manifestará en ti y en quien tienes enfrente.
“Despertar” significa captar con el cuerpo la pura claridad. Esto
significa que si tus músculos y anhelos se disponen como los músculos y anhelos
del Buda, tendrás la mente del Buda. Practicar zazen significa sintonizar de
este modo la misma frecuencia que el universo y esto significa a su vez hacer
que el alocado barómetro personal empiece a funcionar con precisión.
Lo que tu persona manifiesta depende de la tensión y disposición de tus
músculos y anhelos. Despertar significa comprender de manera intuitiva cuál es
el correcto equilibrio en la tensión de tus músculos y anhelos. ¿Para qué poner
en orden músculos y anhelos? No preguntes para qué, ¡simplemente hazlo! Hazlo
con el cuerpo. Cuando el cuerpo alcanza su equilibrio natural, eso es el
despertar.
¿Cómo es que zazen es algo tan espléndido? Porque el universo lo es. El
orden cósmico es espléndido. Zazen no significa otra cosa que seguir el orden cósmico.
Si en este cuerpo nos hacemos uno con el universo, eso se manifiesta en la espléndida
forma de zazen. ¿Qué podría por tanto ser más formidable para una persona que
practicar zazen?
La práctica misma de zazen es espléndida.
Que la práctica de zazen sea tan espléndida no tiene explicación. Un
sacerdote estaba sentado en zazen cuando el chaval de la casa de al lado, de
seis años de edad, se coló en el templo. Asustado, el niño corrió a casa y le
dijo a su madre: “¡Mamá, el sacerdote del templo se ha convertido en un Buda!”
Quien confía en zazen ha de ser uno con zazen. Ser-uno representa el espíritu
de la confianza.
Yo confío en que zazen es uno con este Sawaki. Zazen es Sawaki, Sawaki
es zazen. Y ningún espacio los separa. Pero esto no es tan sencillo.
Habitualmente en zazen piensas en la chica que te acabas de cruzar por la calle
o en cualquier otra cosa. Pero en realidad zazen es tan alto e inmóvil como el
monte Fuji. Por tanto, no te agites y tampoco te duermas en zazen. Cuando me
siento como una piedra, zazen atrae a Sawaki totalmente hacia sí y lo absorbe.
Eso quiere decir samadhi y ése es mi
auténtico yo.
No te desmorones en zazen. Mantente alerta mientras estés sentado. Tu
zazen es inútil si no estás tan concentrado como el que se adentra en solitario
en las filas enemigas.
En la práctica de shikantaza no hay nada que añadir, pues shikantaza
requiere el empleo de todas nuestras fuerzas. Shikantaza es nuestro
aliento. No respiramos para obtener el satori.
Ahí no hay “objetivo” alguno, ahí sólo hay zazen, practicado con el cuerpo y
con la mente. Esto quiere decir que se trata de “estar simplemente sentado”.
Samadhi significa comprender ese yo para el cual no
hay sustituto, significa hacerse uno con el instante presente. Es importante
que demos continuidad a este samadhi
durante toda nuestra vida. Ayer zazen, hoy zazen. Día sí, día también. De esa
manera intimaremos con nosotros mismos en zazen, y comprender este zazen no
significa otra cosa que comprendernos a nosotros mismos.

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