viernes, 25 de febrero de 2011

El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos_15


Sobre  la felicidad y la satisfacción

por Kodo Sawaki (*)

Caligrafía de Jiun Sonja
El Dharma del Buda es eterno e ilimitado, ¿cómo podría encajar en el estrecho marco de la felicidad y de la satisfacción?


Como seres humanos que somos, tenemos conocimientos y satoris. Pero si no vamos más allá de lo que lo que las personas poseen, entonces nuestro satori es sólo nuestro, una propiedad personal. Lo que no es más que propiedad personal tuya no es nada al fin y al cabo.

¿Dices que sujeto y objeto son uno y llamas a eso tu satori? ¿Hablas de abandono y crees haber hallado de esta manera tu serenidad? Ése es un error muy extendido.

Dices querer deshacerte de tu ego. ¿No estarás en realidad intentando igualar a Buda? ¿A un Buda que te has creado conforme a tu propia idea?

¿Dices que la doctrina de Buda es difícil de entender? ¿Por qué te resulta tan difícil? Porque tratas de comprenderla privadamente, dentro de tu pequeño cráneo. ¡Si simplemente dejaras de hacerlo, no habría ningún problema!

A fin de cuentas, la doctrina de Buda gira únicamente en torno a la cuestión de cómo deshacernos de nosotros mismos. No obstante yo siempre he pensado que la práctica me haría evolucionar como imaginaba, y así practiqué con el mayor esmero durante años sin que mi problema se viera resuelto. El verdadero problema eres tú mismo, pero este problema no lo comprenderás hasta el final.

¿Te crees contento? ¡Eso es sólo un sueño! Deja de soñar y haz sin reservas lo que no contenta: zazen. Sigue con paso firme el camino en el que no hay nada que ganar. Serás así ‘una persona en camino hacia la iluminación’.

‘Paz de espíritu’ o ‘satori’ no son nada fijo: si crees haber comprendido el ‘verdadero dharma’ cometes un gran error.

Cuantos más libros leemos, más nos aferramos a nuestras ideas: “Esto es hinayana, esto es mahayana, o mejor dicho...”. Pero con cada nueva idea compleja vamos perdiendo el auténtico sabor de la realidad. Por eso hemos de comprender de una vez que nuestros juegos conceptuales no nos llevan a ningún lado. Entonces podremos desmontar de nuevo esta amalgama de conceptos y contemplar el mundo sin adornos ni artificios. Si nos liberamos de la telaraña de conceptos en que nos hemos enredado, nuestra presión sanguínea se reducirá y enfrentaremos las situaciones de la vida con un espíritu fresco. Por eso digo siempre: ¡eh, fuera con vosotros!

Constantemente nos trabamos con algo. Si nos atenemos a las reglas, nuestra conciencia se atasca en  ellas: “¿No veis como me atengo a las reglas?”. O decimos cosas como: “Nadie entiende correctamente este aspecto de la doctrina de Buda, excepto yo”. No debemos volvernos tan histéricos.

Por bueno que sea lo que haces, si te atascas en ello no vale nada: ¡olvida tu satori, olvida tus buenas obras!

Lo determinante no es tu inteligencia. Eso no tiene nada que ver con la enseñanza de Buda. El Dharma no es otra cosa que tu forma original. Por eso es importante que dejes de engañarte a ti mismo y a los demás y que, en vez de eso, regreses a tu auténtico yo.

La vacuidad significa originariamente eso que no encaja en el estrecho marco de tus deseos y pensamientos. Nada transcurre como esperas.

¿Por qué está la gente tan estresada? Porque están siempre muy ocupados tratando de conseguir algo más.

Permiten que su ego juegue con ellos. Todas las ideas que este ego nos susurra son ilusiones.

Te llevas a engaño si buscas un camino para ti, algo personal. Échate de lleno al camino. Si lo abandonas todo por la Vía, no quedará de ti otra cosa que la propia Vía: eso es satori.

El satori no es algo que vaya a satisfacerte a ti personalmente: satori significa que el universo entero está unido sin suturas. El satori ha de tener el mismo efecto en ti que en los demás. Mientras gire sólo en torno a ti mismo, no tendrá nada que ver con la Vía del Buda.

Oka Sotan Roshi[1] decía:

¿Cómo dices? ¿Me pides una solución para ti al gran problema de la vida y de la muerte? ¿Y a quién le importa tu vida y tu muerte? ¡Tú no cuentas para nada! ¡Ja, ja, ja...!

Hacerse monje significa decir adiós a los deseos y esperanzas humanas. Significa sustituir esos deseos y esperanzas por algo totalmente diferente.

No hagas del zazen una actividad más de persona corriente. Haz más bien que la persona corriente que hay en ti sea parte del zazen. Con el zazen no debes hacer absolutamente nada.

La solución al problema de la vida y de la muerte la conocerás cuando te disuelvas en la práctica de la vía del Buda. Vivir tu vida de este modo no significa otra cosa que ‘desprenderte del cuerpo y de la mente’.



[1] Oka Sotan fue un célebre maestro Soto Zen japonés de principios del siglo XX.. En 1923 fundó el monasterio Antaiji, dedicado al estudio del Shobogenzo. Fue uno de los maestros de Kodo Sawaki, quien años más tarde sería el abad de dicho monasterio.
___________________________



Extraído del libro "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos", de Kodo Sawaki.
Traducido del alemán por el Grupo de Traductores de Luz Serena.
Miraguano Ediciones publicará próximamente este libro, con el título "¡El Zen es una patraña!"

(*) Kodo Sawaki ha sido uno de los más grandes maestros de la historia moderna del Zen japonés. Popularmente se le conocía con el nombre de "Kodo sin morada" ya que se negó siempre a vivir en un templo y prefirió recorrer el país, viajando siempre solo, enseñando zazen en las cárceles, en las fábricas, en las universidades, allí donde hubiera alguien deseoso de oír el Darma y de practicarlo. Dio clases en la Universidad Zen de Komazawa, fue educador en el segundo monasterio Soto de Japón, el famoso Sojiji. Su enseñanza podría ser resumida en dos puntos: exactitud en la práctica de zazen y estudio constante del Shobogenzo del Maestro Dogen. Murió en 1966, después de haber enseñado durante toda su vida a laicos y monjes. Su cuerpo fue entregado por deseo suyo a la Facultad de Medicina de Tokyo.
Entre sus principales discípulos destacamos a Shuyu Narita Roshi, Kosho Uchiyama Roshi, Suzuki Kakuzen Roshi y Taisen Deshimaru Roshi.

2 comentarios:

  1. No creo que el "Lüge" que aparece en el título de la traducción alemana de los sermones de Sawaki hecha por Nölke pueda traducirse al español como "patraña". En español patraña es "noticia fabulosa, o mentira inventada, para divertir o entretener"(Diccionario de Autoridades). Si el Zen es eso, según Sawaki, entonces estaríamos hablando del viejo materialismo espiritual del que hablaba Trungpa. No creo que Sawaki fuera por ahí en absoluto. A mí me parece que si el sentido de esa frase es "iconoclasta", como sucede una y otra vez en la tradición budista, entonces sería mejor traducir "Lüge" sencillamente por "mentira": el 'Deutsches Wörterbuch von Jacob Grimm und Wilhelm Grimm' hace provenir a "lüge" del latino mendacium, que es la misma fuente de la que proviene el español "mentira", según el Diccionario de Autoridades: "Expression externa hecha por palabras ó acciones, contraria a lo que interiormente se siente. Lat. Mendacium".

    Sí, el Zen es la mayor mentira de todos los tiempos. Completamente en consonancia con el Sutra del Diamante: "Es por eso, Subhûti, que que los bodhisattva-mahasattva deben concebir un espíritu puro, no deben concebir un espíritu que repose sobre formas, no deben concebir un espíritu que repose sobre sonidos, olores, sabores, sensaciones o cosas tangibles. Deben concebir este espíritu que no reposa sobre nada." Por eso el Zen, como expresión del budismo qua tale, es mentira. Ese creo que es el sentido de la frase de Sawaki.

    ResponderSuprimir
  2. Te encuentras en la busqueda absurda del espejo roto de las palabras,trasciende y permananece, no te extingas en una falsa ilusión de ''conocimiento'' por su lo que para tí es rojo para otro es azul, pero bajo el zazen no es lo que es para tí o para el otro , es lo que es.

    ResponderSuprimir