domingo 28 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_63

十方智者
Shí fâng zhì  zhe,
皆入此宗
jiê rù ci zông.



Todos los sabios del mundo
viven de acuerdo a esta verdad ancestral.



La Realidad no-dos no es una fabricación de la mente humana. Existía ya antes incluso de la aparición del ser humano sobre este planeta y seguirá existiendo cuando no quede ni la memoria de la especie humana. Los hombres sabios y las mujeres sabias, los santos y las santas son aquellos que se han despertado y han tomado conciencia de esta verdad ancestral y han dedicado sus vidas al servicio de ella. No importa a qué religiones pertenezcan o qué formas adoptan su comprensión y su compromiso. Alá es grande. Dios es magnánimo. Yhavé es omnisciente. Wanka Tanka es un gran espíritu. El cuerpo Dharmakaya del Buda es la totalidad del Cosmos. Más allá de la aparente multiplicidad de las formas religiosas y de las distintas vías de conocimiento, los verdaderos sabios y santos perciben la Unicidad no dual de todo cuanto existe. La experiencia de esta Unicidad no dual se encuentra en el núcleo de todas las tradiciones religiosas o espirituales, en el núcleo de toda creación artística, en el núcleo mismo de toda experiencia existencial. El diábolo, el maligno, es aquello que divide, lo que separa, lo que escinde la Unidad fundamental. Pero incluso el diablo cumple una misteriosa función en el seno de la Realidad no dual y forma parte de ella.



Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
www.edicionesi.com

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sábado 27 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_62

 
不二皆同
Bù èr jiê tóng,
無不包容
wú bù bâo rong.



En la no-dualidad todo es lo mismo,
no hay nada que no esté incluido [en ella].



‘Todo es lo mismo’ quiere decir que todos los seres minerales, vegetales, animales, humanos, que todos los fenómenos, sean cuales sean sus características y condiciones, forman parte de la Realidad no-dos.  Nada queda excluido de esta Realidad. El concepto mismo de ‘exclusión’ -cuya naturaleza es exclusivamente mental- también forma parte de esta Realidad no-dos, en tanto que concepto de naturaleza mental, es decir, virtual. No hay por donde escaparse ni por donde entrar. La Realidad no dos no tiene puerta de entrada ni puerta de salida. No tiene fuera ni dentro. ‘Fuera’ y ‘dentro’ son conceptos mentales que como tales forman parte también de la Realidad no-dos. Esta Realidad no puede ser dividida en partes. Cualquier parte, por ínfima e insignificante que sea, implica la totalidad. La Realidad no-dos es holográfica: cualquier punto de un holograma contiene toda la información del holograma completo. Todo está en relación con todo y no hay nada que pueda existir fuera de esta relación.  Por ello, la verdadera Unicidad no dual no excluye la multiplicidad y la diversidad. Saber reconocer la no dualidad fundamental en medio de la diversidad es la sabiduría que surge del corazón de la confianza.

Canto al Corazón de la Confianza  (Xìn Xîn Ming)
de Jianzhi Sengcan Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino,
introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
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(continuará...

jueves 25 de febrero de 2010

Un par de alas




Urgentemente
necesito un par de alas.

Ya vinieron los cuerpos amantes 
y las manos amigas 
para sofocar esta llama fría 
de angustia.

Ahora necesito un par de alas 
delirantes y veloces
           para estrellar la razón              
en el acantilado más duro del mundo.

Si he de morir 
que no sea lentamente
ni sobre el asfalto 
ni bajo el cemento asesino.

Que no sea entre los humanos       
a los que mi irracionalidad ha abandonado.

Si he de morir 
que sea en el riesgo 
del último vuelo desesperado,
¡oh Icaro!
hacia lo Inefable.



Dokushô Villalba
Sevilla, 1976
durante un ataque de romanticismo juvenil.

miércoles 24 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_61

 
Lo único que se puede decir es: no dos.
 
要急相應
Yào jí xiâng yîng,
唯言不二
wei yán bù èr.



Para vivir instantáneamente en armonía [con ello]
lo único que se puede decir es: no dos.


Negar la dualidad no es lo mismo que afirmar la unidad. El concepto de ‘unicidad’ excluye y se opone al de ‘multiplicidad’. Sin embargo, la no dualidad afirma incluso la no dualidad entre la unidad y la dualidad misma. El uno y el dos no son diferentes. Esta no diferencia lo incluye todo: tanto la realidad de la unidad como la realidad de la multiplicidad. Dicho de otra manera, desde el punto de vista no dual, la Realidad es Una Multiplicidad, o una Unidad Múltiple. Las culturas occidentales, muy influenciadas históricamente por las creencias monoteístas, siguen teniendo una fuerte tendencia al monocultivo, a la monocultura, a cohesionar el tejido social alrededor de un solo tótem y siguen encontrando grandes dificultades para integrar la multiplicidad y la multiculturalidad en un conjunto social armónico. El concepto de ‘unidad’ sigue siendo percibido como antagónico al concepto de ‘diversidad’. La sabiduría ancestral del budismo podría ayudar a clarificar y a trascender este escollo. La base de la armonía, tanto individual como social, es sencillamente: no-dos.

Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
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sábado 20 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_60


眞如法界
Zhên rú fa jiè,
無他無自
wú tâ, wú zi.



En la Realidad tal y como es
no hay ni yo ni otro.


La Realidad, aunque múltiple y diversa, es indivisible. No hay nada ni nadie fuera o distinto de la Realidad. No hay dos realidades. La Realidad es no-dos. Aunque existan realidades múltiples y diversas todas ellas son parte indivisibles de la Realidad no-dos. Este es el sentido profundo de la Unicidad. En esto, el budismo coincide con las religiones monoteístas que enseñan la Unicidad de Dios, si interpretamos el término ‘Dios’ como Realidad Absoluta.  Lamentablemente, las creencias monoteístas conducen a menudo a actitudes absolutistas, fundamentalistas y excluyentes. Esto es debido a que la Unicidad es percibida como el polo opuesto de la Multiplicidad y entre ambos polos se establece un conflicto dialéctico que, al polarizarse emocionalmente entre la identificación y el rechazo, da lugar a tomas de partido radicales y conflictivas. Para evitar la polarización entre la Unidad y la Multiplicidad, el budismo usa la expresión no-dos.  En la Realidad no-dos no hay ni yo ni otro. Yo soy el otro. El otro es yo. Yo no puedo ser sin el otro. El otro no puede ser sin mí. Ambos, aunque aparentemente diversos, formamos parte de la misma realidad no -dos.


Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
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jueves 18 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_59


非思量處
Fêi sî liáng chu,
識情難測
shì qíng nán cè.


El sabio mora en el no pensamiento,
ya que ni el conocimiento ni los sentimientos humanos
pueden sondear [esta verdad].



Si tratas de pensar sobre ello, te perderás en el laberinto de las construcciones fabricadas por tu propia mente representativa. La capacidad cognitiva del ser humano es reducida y limitada. Los sentimientos humanos son parciales y sesgados. El misterio de la naturaleza de la existencia no puede ser sondeado a través de las categorías mentales y linguísticas. Por ello, el hombre sabio y la mujer sabia moran en el no pensamiento y en el no saber. “No saber sabiendo, toda ciencia trascendiendo” escribió San Juan de la Cruz.  En la plenitud del vacío no hay nada que no se realice siguiendo su propia naturaleza. En el silencio de la no mente no hay nada que no pueda ser comprendido sin que nada sea comprendido. El emperador chino Liang le preguntó a Bodhidharma, el primer patriarca zen chino: “¿Quién eres?”. Bodhidharma respondió: “¡No tengo ni idea!” La expresión en japonés es fu shiki, sin conciencia, sin mente. La respuesta de Bodhidharma fue pues: “¡No tengo conciencia de ser esto o lo otro (algo definido)!”. Esta respuesta surge del estado fu shiki -no conciencia-, o del estado mushin -no mente-, o del estado muga -no yo-.

“Sólo sé que no sé nada”, dijo Sócrates.




 

Canto al Corazón de la Confianza  (Xìn Xîn Ming)
de Jianzhi Sengcan Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino,
introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
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miércoles 17 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_58

 
虚明自照
Xû míng zì zhào,
不勞心力
bù láo xîn li.



La vacuidad radiante se ilumina a sí misma
sin [que el ser humano tenga que] hacer  ningún esfuerzo mental.



La vacuidad radiante de nuestra verdadera naturaleza original se ilumina naturalmente a sí misma sin que tengamos que hacer ningún esfuerzo mental ni emocional para ello.  Porque la luminosidad radiante es inherente a la vacuidad de nuestra naturaleza. Esta es la confianza básica. Esta es la gracia que somos y en la que vivimos todos los seres humanos. La iluminación espiritual no es el resultado del esfuerzo voluntarista del ser humano, no es fruto de la voluntad humana. Mas bien al contrario, cuando nos rendimos interiormente, cuando comprendemos la insignificancia de nuestros esfuerzos en pos de la iluminación, cuando abandonamos todo empeño de conseguir o de liberarnos de esto o de aquello, cuando nos dejamos caer hasta el fondo del vacío más profundo, entonces naturalmente la luminosidad innata de nuestra verdadera naturaleza original brilla espléndidamente, manifestándose a sí misma en su máxima plenitud. No son nuestras obras las que nos salvan, sino la luminosidad radiante que somos originalmente y que se expresa en este mundo a través de la verdad, la belleza y el amor.  Por eso la meditación zen consiste en sentarse y no hacer nada a partir de la voluntad personal. Cuando no se hace nada, no hay nada que no sea hecho.


Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
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martes 16 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_57

 
一切不留
Yî qiè bù liú,
無可記憶
wú ke jì yì.



No hay nada que no fluya,
no hay nada que permanezca en la memoria.


La confianza básica en la sabiduría innata del corazón nos permite darnos cuenta de que todo está continuamente fluyendo y nos facilita el dejarnos ir en la corriente de la vida. El sujeto que creemos ser también está fluyendo fundido en la corriente universal. Cuando no nos aferramos a ninguna auto imagen fija, cuando nos permitimos cambiar unificados con el cambio continuo, cuando incluso la memoria y el recuerdo de lo que fuimos y experimentamos ya no nos congelan en el pasado, podemos vivir sintiendo la libertad del instante presente. Cada experiencia, sea cual sea, es un fulgor instantáneo que desaparece nada más manifestarse. Sin embargo, cuando nos fundimos totalmente en ese fulgor podemos experimentar la eternidad del no tiempo. La memoria se disuelve con el paso del tiempo. Es inútil querer aferrar el pasado y tratar de mantenerlo vivo en el presente. Dentro de doscientos años no quedará ni siquiera una lápida con nuestro nombre grabado y nadie de los que vivan dentro de varios siglos sabrá siquiera que hemos existido. Nadie se acordará de nuestro nombre. Las montañas, los ríos, el sistema solar y las galaxias remotas desaparecerán igualmente de la existencia y de la memoria.



Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
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lunes 15 de febrero de 2010

CAMBIO ENTREVISTA POR RADIO INTERNET

La entrevista prevista para el próximo viernes 19 febrero, de 19h. a 21h. a Dokushô Villalba en ABJ Radio por internet HA SIDO POSPUESTA POR RAZONES TÉCNICAS.

Se avisará del día y la fecha de la emisión.
www.abjradio.webs.com

Disculpen la molestia.

Xin Xin Ming_56


狐疑盡淨
Hú yí jìn jìng,
正信調直
zhèng xìn diào    zhí.



Cuando las dudas se agotan y se clarifican
la  confianza se vuelve sincera, pura y armoniosa.


La duda y la separación son obras de la mente dualista: “¿será esto o aquello?” Al escindir la totalidad en sujetos y objetos, al diferenciar los sujetos y los objetos entre sí, la mente dualista cae en la confusión: “¿qué camino elegir, el de la derecha o el de la izquierda?”. Cuando esta función de la mente cesa su actividad permitiendo que la mente se unifique consigo misma, las dudas se agotan, las elecciones se vuelven innecesarias. La confianza básica emerge impregnándolo todo y todo se vuelve fácil y armonioso. Es como conducir un auto. Los novatos carecen de confianza en sus propias capacidades y se bloquean ante cualquier decisión. Su inseguridad se manifiesta en dudas. Cuando se es un conductor experimentado, cuando ya se tiene confianza en sí mismo, pareciera que el auto funciona solo. Se decide sin decidir conscientemente: una inteligencia natural, fluida como el agua, toma el mando. Giramos a la izquierda o a la derecha, embragamos, frenamos o aceleramos naturalmente sin que  las dudas ni la desconfianza bloqueen un hacer espontáneo.  Conducirse en la existencia es igual. Existe una inteligencia y una sabiduría innata en cada ser que nos guía cuando confiamos en nuestro propio corazón.


Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
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domingo 14 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_55

 
契心平等
Qì xîn píng deng,
所作倶息
suo zuò jù xi.



Cuando la mente se unifica consigo misma
toda actividad cesa.


Cuando la mente deja de objetivar la realidad y a sí misma mediante la construcción de conceptos, imágenes y símbolos, es decir, cuando la mente supera la dualidad objeto/sujeto, se unifica consigo misma y con la realidad misma. Entonces el movimiento deja de ser movimiento. Tomemos el ejemplo del movimiento de la Tierra alrededor del Sol.  Los habitantes de la Tierra, cuando miramos a nuestro alrededor, no vemos que ésta se mueva. Los árboles, las montañas permanecen quietos. Nuestra experiencia directa es que la Tierra no se mueve. Sin embargo, si observáramos la tierra desde la inmovilidad central del Sol nos daríamos cuenta de que sí se mueve, y si observáramos el Sol desde el centro de la galaxia también nos daríamos cuenta de que se está moviendo. El principio de la relatividad de Einstein puso de manifiesto no solo que la velocidad depende del espacio y del tiempo sino, sobre todo, del punto de vista -la posición- del observador. Cuando la mente deja de observarse y de observar la realidad desde una supuesta posición ‘objetiva’ y simplemente se unifica consigo misma y con lo que es en cada momento, la percepción del movimiento se transforma.


Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
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sábado 13 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_54

究竟窮極
Jiû jìng qióng jí,
不存軌則
bù cún gui zé.


Ni siquiera cuando se investiga hasta el  límite último,
se encuentran leyes ni reglas.



Las leyes y las reglas son también representaciones de la mente. Después de que la mente analítica ha separado el todo en partes, entra en funcionamiento la mente sintética que trata de establecer las relaciones entre las partes separadas, en un intento de reconstruir la unidad original. Las reglas y las leyes fabricadas por la mente mediante la lógica en su afán de reconstruir la unidad original sólo tienen una realidad virtual. Son reales sólo en tanto que representaciones simbólicas de una realidad que las trasciende. En el Tao Te King se dice que “el Cielo trata a los seres humanos como si fueran perros de paja”. Esto no quiere decir que el Cielo -la Realidad Universal- desprecie al ser humano, sino que se ríe de sus leyes y de sus reglas como nosotros nos reiríamos de un necio que pretendiera vaciar el océano con un cubo desfondado. La inteligencia humana deconstruye para después reconstruir. El sabio permanece en la no dualidad original.


Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
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viernes 12 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_53

 
兩既不成
Liang jì bù chéng,
一何有爾
yî hé you er?



Aunque ambos no pueden coexistir,
¿cómo podría darse lo uno sin lo otro?



Desde un punto de vista relativo no podemos decir que algo se mueve y permanece inmóvil al mismo tiempo. Cuando se mueve, se mueve. Cuando está inmóvil permanece inmóvil. El comienzo del movimiento es el fin de la inmovilidad. El comienzo de la inmovilidad es el fin del movimiento. Aunque aparentemente esto sea así, ¿cómo podríamos decir que algo se está moviendo sin comparar este movimiento con la inmovilidad? ¿Cómo podríamos decir que algo permanece inmóvil si no comparamos esta inmovilidad con el movimiento? Aunque movimiento e inmovilidad parezcan fenómenos diferentes, la existencia de cada uno depende de la existencia del otro. Esto es, ni el movimiento ni la inmovilidad existen en sí mismos, fuera de su relación mutua. El hecho de que ninguno pueda existir por sí mismo fuera de su relación mutua pone en evidencia que no se tratan de dos extremos opuestos sino de una unidad única e indivisible.


Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
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Entrevista a Dokushô Villalba

Emision 49 del programa Mimos para el Alma, Radio Nava FM 108.0 Asturias, España.
Entrevista al maestro zen Dokusho Villalba
Fecha de Emision: 10-02-2010
Conduce: Sinda Miranda
Controles Tecnicos: Sinda Miranda y Diego Rodriguez

jueves 11 de febrero de 2010

Medianoche es la verdadera luz



 Cada día el sol se levanta por el Este y la luna se oculta por el Oeste.
Los ojos son horizontales y la nariz vertical.
Después de la inspiración viene la espiración. Después de la espiración, viene la inspiración.
Cuando caminamos, el peso del paso de la pierna izquierda depende del paso de la pierna derecha.

Infierno o paraíso es una opción personal que depende del juicio que cada uno hace de sí mismo. Una sensación dolorosa puede ser la puerta de entrada a sufrimientos infernales si así lo decide uno mismo, o bien puede ser la puerta de entrada a la libertad y al paraíso, si uno opta por la desidentificación y el desapego. Infierno o paraíso coexisten aquí y ahora separados por el espesor de un cabello.

En «El samadhi del Espejo Precioso» escrito por el maestro Dongshan Liangjie (Tozan Riokai) se dice:
   
«Media noche es la verdadera luz, el alba no es clara».

A menudo los poemas que contienen enseñanzas de los viejos maestros Zen resultan oscuras, contradictorios. Parecen ir contra el sentido común. El sentido común nos hace ver que la media noche es oscura y que el alba es luminosa.
Sin embargo ¿qué es la verdadera claridad? La claridad de un Buda es distinta de la claridad de un ser ordinario. Los seres ordinarios vemos los objetos y las cosas en su forma y los Budas ven la naturaleza profunda de cada cosa.

La luz del día, la luz de la conciencia discriminativa, nos hace distinguir los objetos de la percepción y decimos; árbol, camino, tierra, mujer, hombre, casa, tuyo, mío, etc. A esto le llamamos claridad. Sin embargo, la mayor parte de las veces, las apariencias de las cosas que vemos bajo esta aparente claridad nos están cegando realmente, nos están impidiendo ver la naturaleza real de las cosas de cada ser o del mundo. Las impresiones sensoriales actúan como un pantalla, creando un mundo de formas, colores, sensaciones, sonidos, que son parecidos a espejismos, como reflejos en la nada. Estos reflejos ilusorios nos hacen perder de vista la naturaleza esencial, el propósito esencial. Para el maestro Tozan, la media noche es la verdadera luz porque en ese punto los sentidos y las conciencias sensoriales no están embotados por los objetos sensoriales y, sin embargo, la conciencia está ahí, la verdadera luz de la conciencia está ahí. Con esta luz de la propia conciencia, que se manifiesta tanto en la claridad como en la oscuridad, es con la que debemos hacernos íntimos. Esta luz de la propia conciencia es el aspecto más real de nuestro SER.

¿Qué significa desarrollar una fuerte conexión, una fuerte intimidad con la propia naturaleza del Buda? No apegarse, ni dejarse engañar por los aspectos más fenomenales de nuestro ser.

Esto es tener una profunda confianza en sí mismo y en la naturaleza de Buda de los demás. Esta confianza es parecida a la que existe entre una madre y un hijo: poco importa lo que haga el hijo, la madre nunca pierde la conexión esencial con él.

En cierta ocasión, en la antigua China, una madre estaba hilando tranquilamente con su rueca en la puerta de su casa. Llegaron los vecinos y le dijeron que su hijo había robado tal y cual cosa. La madre siguió hilando tranquilamente sin prestar atención a las habladurías. Ella conocía íntimamente el corazón de su hijo y sabía que era incapaz de robar. Después se supo que alguien parecido a su hijo era el que había robado. Todos pensaban que había sido su hijo, pero ella sabía que no era así, porque conocía y confiaba en su hijo. Su hijo se fue del pueblo y al cabo del tiempo le llegaron rumores de que su hijo había asesinado a tal o cual persona. La madre continuo hilando con la total seguridad de que su hijo no había matado a nadie. La mala fama de su hijo se fue extendiendo, extendiendo y la madre continuaba hilando sin prestar ninguna atención, sin sentirse perturbada por los comentarios, por las opiniones que sus vecinos le venían a hacer acerca de su hijo. Con el tiempo la policía vino a descubrir los autores de los crímenes y la inocencia de su hijo quedó completamente evidente. El hijo pudo volver al pueblo y encontrarse con su madre. Ella continuaba en la puerta hilando, totalmente conectada con la naturaleza de su hijo.

Ya se sabe que las apariencias engañan. No todo lo que percibimos es real. Muchas veces lo real queda oculto detrás de lo que percibimos. Nuestros órganos sensoriales, la conciencia analítica y discriminativa, nuestro banco de memoria, en la mayor parte de la veces crean un percepción falsa, errónea, limitada. Esta es la razón por la que debemos dar una importancia relativa a lo que perseguimos con los sentidos. La verdadera realidad sólo puede ser percibida con el ojo del corazón, con el ojo de un sentido profundo. El verdadero conocimiento, más que una actividad sensorial, es una experiencia de intimidad entre el sujeto conocedor y el objeto conocido.

Media noche es la verdadera luz. El alba no es clara. Cuando se trata de decidir o de juzgar, no importa tanto la apariencia de la acción, como la intención puesta. La intención del corazón es lo que marca la cualidad de una acción. Por ejemplo podemos hacer zazen aparentemente, adoptar la forma y hacernos creer, hacer creer que estamos haciendo zazen. Lo que verdaderamente cuenta es la acción de corazón, la actitud. Así con cada cosa, con cada circunstancia de la vida cotidiana.

El koan de hoy consiste en penetrar en la naturaleza esencial, en el corazón de los seres, en sus intenciones, penetrar en el corazón de la acción, no dejarse engañar por lo evidente. Este es el significado de «media noche es la verdadera luz, el alba no es clara». Sentir amor por sí mismo y por todos los seres es la condición natural de nuestro ser. Todo lo que se opone al estado de amor es artificio que puede ser desmontado y disuelto. El estado de amor es el estado de gracia, la verdadera luz que ilumina nuestra existencia y cada fenómeno. La verdadera seguridad sólo puede surgir del estado de amor, porque en el estado de amor no hay ofensa ni ofensor. En el estado de amor prevalece la unidad. Seguramente habéis oído muchas veces esta palabra «amor», e incluso habéis identificado algunas de vuestras emociones como amor, pero en realidad, ¿qué es esto del amor? Podríamos decir que es una experiencia energética expansiva, una tendencia integradora de la energía, un movimiento que va desde los límites de lo individual hasta lo universal ilimitado: es un movimiento centrífugo de la energía, un movimiento de disolución opuesto al movimiento centrípeto o de condensación de la energía. En el estado de amor los límites marcados por el propio miedo desaparecen y se produce una experiencia de expansión que nos lleva a fundirnos con el objeto o con los objetos amados. En el Tantra indio la fusión de la energía de Shiva (lo masculino) con Shakti (lo femenino) es la puerta para la fusión de la energía del ego con la energía universal.

Zazen es un acto de amor, es el acto de amor por excelencia. Durante zazen, en la medida en la que profundizamos en samadhi, en la que aquietamos la mente egótica, en la que olvidamos o trascendemos el sujeto que creemos ser, la energía contenida en este cuerpo y en esta mente se va expandiendo, expandiendo. De alguna manera, a través de zazen, la densidad de la materia se diluye y se convierte en luz, la luz de la conciencia. Esta luz de la conciencia toma conciencia de que su propia luz es Vacuidad, lo Innombrable, el Misterio. A este proceso de expansión progresiva le podríamos llamar amor, un proceso de amor, en el cual el hijo perdido vuelve al hogar paterno. Al mismo tiempo zazen es un acto de amor por sí mismo. Amor significa unir, integrar trascender los límites estrechos. Amar es verter la propia energía vital en el ser amado, dejarla verter, sin límites, incondicionalmente. Dentro de nosotros hay muchos personajes. Por ejemplo está el personaje que quiere profundizar en zazen, que quiere ir entrando cada vez más en la inmovilidad hasta el Corazón mismo, hasta el Misterio. Luego está el personaje que se impacienta ya por levantarse, por hacer algo,  por moverse, por tomar el desayuno, por saltar, brincar, etc. Hay muchos personajes en nosotros. ¿Cómo integrar con amor la energía contenida en estos personajes? ¿Cómo generar  amor en nosotros mismos por nosotros mismos? ¿Cómo hacer surgir la comunicación entre estos personajes? ¿Cómo hacer que se traten con amor, con compasión? En cada momento dado uno de estos personajes domina la totalidad y dirige la acción. Después se cansa y aparece otro con más fuerza, con una energía renovada, o bien aparece un oscuro personaje que, apoyándose en las circunstancia del momento,  oprime, violenta y daña a los otros aspectos de nosotros mismos. Cuando cada uno de estos personaje se siente a sí mismo limitado y encerrado dentro de categorías estrechas surge la oposición, el conflicto interno y, si en este momento ponemos conciencia en ello, podremos generar comunicación y entendimiento dentro de nosotros entre los distintos personajes que somos. Podemos generar una fuerza expansiva e integradora. Con perseverancia podemos ir creando un estado de amor cada vez más duradero.

Hoy es un buen día para tomar conciencia de que la vida sólo tiene sentido gracias al amor. Hoy es un buen día para sellar un pacto de amor, una alianza de amor consigo mismo y con todas las existencias.


 






del libro "Vida simple, corazón profundo".
Dokushô Villalba
Ediciones Miraguano, Madrid.

Xin Xin Ming_52

 
止動無動
Zhi dòng wú dòng.
動止無止
Dòng zhi wú zhi.



Cuando el movimiento cesa, aparece la inmovilidad.
Cuando la inmovilidad se mueve, aparece el movimiento.



Ningún movimiento puede durar eternamente. Ninguna inmovilidad puede permanecer eternamente inmóvil.  Por lo tanto, el cese del movimiento forma parte de la naturaleza del movimiento. El movimiento forma parte de la naturaleza de la inmovilidad.
Si el cese del movimiento forma parte de la naturaleza del movimiento y el movimiento mismo forma parte de la naturaleza de la inmovilidad, el movimiento no se mueve y la inmovilidad está continuamente en movimiento, esto es, no podemos separar el movimiento de la inmovilidad.  El movimiento es inmovilidad moviéndose, la inmovilidad es movimiento quieto. En el corazón del movimiento se halla la inmovilidad. En el corazón de la inmovilidad se halla el movimiento. No hay movimiento sin inmovilidad, no hay inmovilidad sin movimiento. Puesto que ni movimiento ni inmovilidad existen per se, no hay ni movimiento ni inmovilidad.


Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
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(continuará...

Soltar y mantenerse firme






Kusen (enseñanza oral durante zazen) del maestro Dokushô Villalba, impartido el 23 de Agosto del 2005, durante la sesshin de verano, en el templo Luz Serena.

http://www.dokusho.eu/Podcast/Podcast/Podcast.html

miércoles 10 de febrero de 2010

Entrevista radio por internet

Esta noche, la poetisa Sinda Miranda me hará una entrevista de 40 minutos en Radio Nava. Hablaremos de Zen, poesía, fotografía y otros temas.

Te espero.
Dokushô Villalba

La entrevista se puede seguir por internet:

- abriendo en tu Winamp, Windows Media o iTunes la siguiente dirección http://80.59.79.207:8000
- entrando en http://www.radionava.org
- entrando en la web http://www.sindamiranda.com/multimedia.html
 
Horario en que emitimos en directo desde España: 21 hs.
Horario en que nos pueden escuchar desde Argentina: 17 hs.
Horario en que nos pueden escuchar desde México: 12 hs.

Resto de países, consultar con su operador.

Igualmente, estaremos online en el Facebook, y en cuanto empecemos a transmitir, lo notificaremos en mi status.

Si querés unirte a nosotros sintonizá Radio Nava en la FM 108.0 de tu dial o ingresá en http://www.sindamiranda.com/multimedia.html y dale play al reproductor.

Si tenés alguna dificultad para escuchar el programa a través de internet, seguí los siguientes pasos...

1. Abrí tu Windows Media Player o Winamp o iTunes
2. Pinchás la ventana ARCHIVO, Seleccioná ABRIR URL o REPRODUCIR URL
3. En ese espacio pegá lo siguiente: http://80.59.79.207:8000
4. Le das enter... y listo!


Xin Xin Ming_51

 
泯其所以
Ming qí suo yi,
不可方比
bù ke fâng bi.



Cuando se olvida la causalidad
las comparaciones se vuelven inútiles.




Si la naturaleza de la causa es idéntica a la naturaleza del efecto, ¿qué utilidad tiene comparar éste con aquélla? Si todos y cada uno de los objetos de la percepción y del conocimiento carecen de características propias ¿qué provecho obtenemos comparando unos con otros? A la luz de esta comprensión, expresiones tales como ‘buen karma’ o ‘mal karma’ usadas en el budismo popular carecen de sentido. La noción misma de ‘karma’ es percibida desde una nueva óptica.  El instante presente no puede ser comparado con el pasado ni con el futuro. Desde una perspectiva relativa, el instante presente es el efecto del pasado y al mismo tiempo la causa del futuro. Desde la perspectiva del despertar, cada instante es único y surge de su propia naturaleza vacua sin ninguna relación con el pasado ni con el futuro. Cada instante efímero es la plena expresión de la totalidad que ni nace, ni se extingue ni permanece.



Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
www.edicionesi.com

(continuará...

martes 9 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_50

 
萬法齊觀
Wàn fa qí guân,
歸復自然
guî fù zì rán.




Cuando todas las  existencias son observadas con ecuanimidad,
ellas mismas retornan a su naturaleza original.

   

La atracción y el rechazo refuerzan las características atractivas o rechazables del fenómeno percibido, ya que las características atractivas o rechazables del objeto sólo existen en la mente que lo percibe a través de la atracción y del rechazo. Desde este punto de vista, un objeto es diferente de otro, las características particulares de la causa son diferentes de las características particulares del efecto.
No obstante, cuando los fenómenos son observados desde la ecuanimidad -por una mente que no se apega ni rechaza- su naturaleza esencial, una e indivisible, se manifiesta. La vacuidad de la causa no es diferente de la vacuidad del efecto. Vacuidad quiere decir: ausencia de características propias. Si la causa carece de características propias y el efecto carece de características propias, ambos son idénticos en su naturaleza original.  La ecuanimidad es el estado de perfecto equilibrio emocional. El espejo puro y límpido.





Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
Edición bilingüe
Publicado por Ediciones i.
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lunes 8 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_49



一如體玄
Yî rú ti xuán,
兀爾忘縁
wù er wàng yuán.



[Cuando se realiza] la naturaleza profunda de esta unidad,
la causalidad es instantáneamente trascendida.


En la visión dual la causa es la causa y el efecto es el efecto. Este es el mundo de la causalidad. En la visión no dual, el efecto es la causa y la causa es el efecto. Este es el mundo en el que la causalidad queda trascendida. En la estrofa conocida como “Los diez versos del bodhisatva Kanzeon” (Yenmei Yukku Kannon Gyo, en jap.), se dice:

Buda es la causa.
Buda es el efecto.
Cada pensamiento surge de la mente Única.
Cada pensamiento es la Mente Única.


La causa es vacuidad. El efecto es vacuidad. Sea cual sea la causa y sea cual sea el efecto ambos son siempre vacuidad. Y la vacuidad es vacuidad.
Aparentemente todo es diferente.
Esencialmente todo es idéntico.


Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
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La voz del silencio.

Hablamos demasiado, demasiado alto y demasiadas veces para no decir nada. Como la tv, nuestra maestra. En nuestros pueblos y ciudades la cacofonía aumenta imparablemente año tras año. El número de coches, motos, camiones, autobuses, furgonetas, televisores, videos, radiocasetes, cd portátiles, etc aumenta frenéticamente. Hemos declarado la guerra al silencio. El silencio se nos antoja subdesarrollado. Algo propio de las sierras, desiertos, pampas o sabanas adonde aún no ha llegado el paraíso tecnológico de la modernidad.

Sin embargo, todo lo bueno que hemos creado en los últimos millones de años ha surgido de esos momentos en los que nuestra mente y nuestra corazón se han sumergido en las profundas aguas del silencio. Jesús el Cristo comenzó a fraguar su magisterio en los cuarenta días que pasó en el desierto, imagino que en silencio. Sakiamuni el Buda alcanzó la iluminación espiritual después de vivir seis años en el silencio de los bosques, a los pies del Himalaya. También Mahoma obtuvo su revelación en medio del silencio del desierto arábigo. Los grandes científicos de nuestro siglo han capturado sus principios tras horas de trabajo silencioso en sus laboratorios. Las mejores obras de la literatura han surgido también del taller silencioso de las horas.

Aunque nosotros, gente corriente, no aspiremos a fundar una nueva religión, ni a darle a la Humanidad una obra maestra de la literatura, aunque no sea nuestra ambición descubrir una vacuna eficaz contra la estupidez, también necesitamos el bálsamo reparador del silencio para aliviar la irritación diaria que nos produce tanto ruido inútil.

Propongo un Día Mundial del Silencio y, mientras la ONU discute la propuesta, aliento a los humanos a sumergirse en un silencio completo al menos durante cinco minutos al día.

Oigamos la voz del silencio.

Dokushô Villalba

domingo 7 de febrero de 2010

Xin Xin Ming_48

 
心若不異
Xîn ruo bù yì,
萬法一如
wàn fa yî rú.



Cuando la mente no discrimina
todas las existencias son unidad.



Cuando la realidad es aprehendida más allá del pensamiento dualista aparece en su verdadero aspecto: múltiple, diversa e indivisible. No hay ni un grano de arena que pueda ser separado de la totalidad.  El Orden Cósmico no es una suma de elementos individuales. En realidad, no hay ningún elemento individual (indivisible). Sólo el Orden Cósmico es Indivisible.  La discriminación y la diferenciación, fruto de la mente analítica, es el velo virtual -de naturaleza irreal- que cubre el verdadero aspecto del Cosmos.  Virtualmente, la mente analítica separa el todo en partes y otorga características individuales a cada parte así escindida. Con sus torpes medios lógicos, la mente trata de reproducir subjetivamente  el verdadero aspecto de la realidad, sin conseguirlo, pero confundiendo su construcción con la realidad en sí. Cuando esta actividad ilusoria cesa, la no-dualidad básica se manifiesta.


Canto al Corazón de la Confianza (Xìn Xîn Ming)
Jianzhi Sengcan, Tercer Patriarca Zen
Traducción directa del chino, introducción y comentarios de Dokushô Villalba
Ilustraciones de Annette Burnotte
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(continuará...

La llave de la felicidad


Prólogo del libro 
"Vida simple, corazón profundo"


Cierta noche, un curioso personaje sufí llamado Nasrudin, se encontraba a cuatro patas bajo una farola buscando afanosamente algo. Un conocido vino a pasar por allí y, extrañado de encontrarle en aquella guisa a esas horas de la noche, le preguntó qué le ocurría. 
- He perdido la llave de mi casa y la estoy buscando, respondió Nasrudín.    
Su amigo quiso ayudarle y se puso a buscar la llave junto a él. Al cabo de más de una hora de búsqueda sin resultado, el amigo le preguntó dónde la había perdido exactamente. Nasrudín le respondió distraído: 
- ¡Oh! La perdí en un callejón oscuro, a varias manzanas de aquí.
Su amigo, confundido, le dijo:
- Entonces ¿porqué la estás buscando aquí? 
- ¡Porque aquí hay más luz! fue la respuesta de Nasrudín.

Nosotros somos como Nasrudín. Hemos perdido la llave que abre el reino de la felicidad, la que nos abre las puertas de nuestro hogar original. Y estamos empeñados en buscarla, no donde la hemos perdido, sino allí donde creemos que hay más luz. Todos los seres somos esencialmente idénticos y buscamos exactamente lo mismo: ser felices y vivir en paz con nosotros mismos y con los demás.  Hagamos lo que hagamos, sea cual sea el sistema religioso, filosófico o político que sigamos, seamos conscientes de ello o no, la meta para todos nosotros es la misma: vivir en un estado de felicidad. Lo que todos estamos buscando es la llave que nos abra este reino de felicidad. Todos anhelamos vivir en un hogar feliz y armonioso en el que podamos, por fin, descansar de tanto dolor, de tanta lucha, conflicto y sufrimiento. En esto somos todos iguales porque este anhelo de felicidad es la fuerza esencial que mueve nuestra vida. Si perdemos la esperanza de acceder y de vivir en un estado de felicidad, nuestra vida pierde sencillamente su sentido y nos precipitamos en un abismo de depresión o de locura que, llevado a sus últimas consecuencias, termina por conducirnos a al nihilismo, a la destrucción y a la muerte.

Desde los albores de su historia, la Humanidad está buscando la llave de la felicidad. Toda la historia de la cultura humana  en agricultura, arquitectura, ingeniería, arte, filosofía o religión  es la historia de la búsqueda de la felicidad. Tenemos que reconocer que nuestros antepasados han hecho grandes esfuerzos en este sentido y que han obtenidos importantes logros en muchos aspectos de la vida humana. No obstante, hoy día, después de miles de años de búsqueda, si somos honestos con nosotros mismos, no podemos evitar la intuición de que tal vez hemos estado buscando en una dirección errónea, o al menos parcial. Por ejemplo, cometemos el error de identificar la felicidad con la renta per cápita o con el producto interior bruto, con la cantidad de bienes de consumo a los que podemos acceder, con la cantidad de dinero que poseemos para acceder a esos bienes de consumo, etc. Y aunque la historia nos ha demostrado y nos sigue demostrando una y mil veces que el montante de nuestra cuenta bancaria no es garantía de felicidad personal, seguimos obsesionado con aumentar nuestra riqueza material. Como Nasrudín, buscamos la llave de nuestra felicidad allí donde no está.
Debido a este error de bulto, o de percepción como se dice en el Zen, nuestra vida se vuelve más y más complicada y confusa, hasta el punto de que olvidamos cuál es el Norte de nuestros esfuerzos: se supone que todo lo que hacemos tiene como finalidad el gozar de una felicidad cada vez más auténtica y real y, sin embargo, el mecanismo complicado que seguimos para ellos nos aleja cada vez más de lo que perseguimos. Porque en esta vida todo tiene un precio, aunque muchas veces este precio no pueda ser valorado en términos monetarios o económicos.
Es hora de que reconozcamos que nuestra felicidad interna no depende de la cantidad de bienes que seamos capaces de producir y de consumir, ni de nuestro nivel de vida, ni del reconocimiento social que consigamos. Es hora de que volvamos a la realidad: el estado de felicidad tiene como principal agente a nuestra propia mente, a nuestra propia percepción.
Es nuestra propia mente la que genera felicidad o infelicidad dependiendo de ciertas leyes exactas que rigen su funcionamiento.
La ecuación fundamental planteada por el Buda Sakiamuni es muy simple: una mente  impura genera un mundo impuro; una mente pura genera un mundo puro.
Por mente impura podríamos entender una mente cargada de odio, de cólera, de envidia, de agresividad, de ambición, de desconfianza, de celos. En resumidas cuentas, una mente impura es básicamente aquella que basa toda su cosmovisión en las ilusorias ideas del yo y lo mío.
Por el contrario, una mente pura es aquella imbuida de solidaridad, de respeto hacia los demás, de bondad, de confianza, de alegría por el bien de los demás, de amistad, de compasión, de claridad. En resumidas cuentas, una mente que percibe claramente que ningún ser puede existir individualmente, por sí mismo, separado de todos los demás seres, sino que todas las existencias estamos íntimamente interconectadas en una unidad total. Una mente pura es aquella que reconoce las leyes que rigen esta interacción fundamental y que vive en el respeto a ellas. La llave de la felicidad de los pueblos se haya en la mente de todos y cada uno de los individuos que los forman. Aquí es donde tenemos que buscarla. El responsable último de nuestro estado de infelicidad actual no es el gobierno de la nación, ni nuestro cónyuge, ni nuestros hijos, padres, hermanos, novios. No es nuestro patrón ni nuestros empleados. No es la coyuntura económica ni la sequía ni las lluvias torrenciales. No es Dios ni Alá ni Buda. Es nuestra propia mente. He aquí el lugar donde hemos de buscar la causa del mundo que percibimos, sea cuál sea. Es nuestra mente la que genera el mundo en el que vivimos.  Y lo hace utilizando los materiales de los que dispone: si siente envidia, odio, agresividad y ambición genera un mundo dominado por la envidia, el odio, la agresividad y la ambición; si siente generosidad, confianza, solidaridad y compasión genera un mundo repleto de generosidad, de confianza, de solidaridad y de compasión. He aquí pues que somos nosotros los únicos responsables de lo que percibimos y de cómo lo percibimos.

La llave de la felicidad se encuentra en nuestra propia mente y la responsabilidad de encontrarla es exclusivamente nuestra. En pocas palabras, esta es la esencia de la enseñanza de los maestros Zen, cuyo origen se remonta a la experiencia y al conocimiento alcanzado por el Buda Sakiamuni, hace más de dos mil quinientos años y que ha sido transmitido de generación a generación, como una antorcha cuya luz y conocimiento han sido protegidos y transmitidos celosamente hasta nuestra época. Esta enseñanza no es una teoría filosófica basada en la especulación sino el fruto de una real y profunda experiencia reactualizada generación tras generación por los maestros de la transmisión y por miles de personas que tanto en Asia como en Europa y América han puesto y siguen poniendo en práctica  el principio fundamental según el cual es la propia mente la que genera el mundo que cada uno de nosotros percibe.
Así como las imágenes y las situaciones que vemos en una pantalla de cine no son más que una proyección de los fotogramas que desfilan a toda velocidad por delante del foco de luz del proyector, de la misma forma las imágenes y situaciones que vivimos en nuestra vida cotidiana no son más que una proyección sobre la blanca pantalla del mundo de los contenidos de nuestra propia mente. Si la película que estamos viviendo no nos aporta felicidad verdadera y paz interior, la solución es muy simple: cambiemos de rollo. Cambiemos el rollo que continuamente estamos pasando por nuestra mente, es decir, purifiquemos nuestra mente de todo contenido indeseable. Para poder cambiar de rollo necesitamos alguna cualificación, algunos conocimientos técnicos, de la misma forma que los necesitan los proyectistas de cine. Necesitamos conocer cómo funciona nuestra mente. El Buda Sakiamuni puso a disposición de la Humanidad una técnica espiritual muy valiosa para acceder al conocimiento de la propia mente. Esta técnica espiritual es la meditación zen, llamada zazen.
La práctica de zazen es muy simple y carente de artificios especulativos: se trata de sentarse y sentirse. Sentarse significa parar, al menos por unos minutos, la diabólica carrera de obstáculos en la que hemos convertido nuestra vida. Sentirse significa ser íntimo consigo mismo.  Zazen es así de simple. Sin embargo, su simplicidad va acompañada de una gran profundidad.
Dado el alto grado de sofisticación de nuestras sociedades actuales, hemos perdido el sentido de la sencillez, de lo íntimo y de lo evidente. Creemos ilusoriamente que la felicidad es algo muy difícil de conseguir y que para conseguirla debemos hacer todo tipo de cosas complicadas. O creemos que el progreso tecnológico, con toda su vasta complejidad, es lo que va a conducirnos en el futuro  siempre en el futuro a un cierto estado de felicidad. O lo que es peor, caemos en el nihilismo y pensamos que nunca podremos acceder a la paz interior y al verdadero bienestar. Sin embargo, el estado de felicidad, la paz interna, está muy cerca de nosotros: es la sustancia misma de nuestra mente. Basta con que nos permitamos pararnos, hacer una pausa en nuestro largo y doloroso éxodo y, poco a poco, con paciencia y perseverancia, dejarnos reposar en el fondo estable y pacífico de nuestra propia mente.
   
Las páginas de este libro son una llamada de atención. Recogen las palabras que han ido surgiendo durante los últimos años desde el fondo silencioso de la meditación.  Ahora que estas palabras han sido impresas y publicadas, mi ruego es que las recibas desde donde han sido pronunciadas, de corazón a corazón.

¡Puedan estas palabras ser semillas de felicidad para muchos seres vivientes!

Esta es mi plegaria en este dulce día de otoño en el que una lluvia suave cae como una bendición sobre las montañas del templo Luz Serena.
 
Del libro Vida simple, corazón profundo.
de Dokushô Villalba
Ediciones Miraguano, Madrid.