En verano
antes de irme a dormir
me gusta contemplar la noche
echando la última meada del día
bajo las estrellas
mientras la luz de la luna llena
penetra entre las ramas de los pinos
iluminando el velo de vapor
que emana del chorro de plata caliente.
que devuelve a la tierra
fecundándola
parte de lo que ella me ha dado.
¡Ah! ¡Qué hermoso es ser humano
en medio y dentro de tanta belleza!
Ser estrella en el cielo y vejiga aliviada en la
tierra.
Ser de carne y hueso
y volar al mismo tiempo
ingrávido
en un rayo de luna
indistinta e intuitivamente
sin los diplomas otorgados por los doctores de la
ley.
Mi ley es el Dharma de lo que es.
El pene que ahora sujeto con mi mano izquierda
es Clara Luz emergiendo como uretra,
es Clara Luz en forma de pene,
Clara Luz cumpliendo la maravillosa función
de excretar el orín dorado.
Las cosas son lo que son
y todo cuanto existe cumple su función.
La Clara Luz de mis ojos no es, en verdad, superior
a la Clara Luz de la forma y la función de mi pene.
Ambas son la Clara Luz de mi naturaleza humana.
Soy
mamífero de sangre caliente herido por lo invisible,
cuadrúpedo erguido sobre sus patas traseras,
masa vegetal reciclada en poeta,
mineral andante,
roca pensante,
agua que oscila y fluye,
fuego que transmuta,
aire sin forma,
tierra sólida
soy.
Hermana luna,
¡qué hermosa eres cuando te ves a ti misma
a través de estos maravillosos y maravillados ojos
humanos
que son tanto tuyos como míos!
Dokushô Villalba
29 Agosto 2007

Ha clavao el poemea con la mas absoluta naturalidad y sencillez.
ResponderSuprimirSi.
ResponderSuprimirPá no echar gota!!
ResponderSuprimirNunca hubiera imaginado que una meada pudiera derivar en algo tan hermoso... Me gustaría poder experimentar cómo sería que la luna se viera a sí misma a través de mis maravillosos y maravillados ojos que son también los suyos.
ResponderSuprimirJejeje, muy bueno y muy sincero, sin tapujos, la misma vida tal como se manifiesta...
ResponderSuprimirUn fuerte saludo y gratitud...
Me gusta tanta naturalidad hablando de lo que simplemente es
ResponderSuprimirun saludo cordial
Me encanta!!Besos
ResponderSuprimirTengo que decir, atónita, que me ha llegado este poema más que muchos textos largamente buceados en busca del santo y seña que acompañe mi peregrinaje. Ha sido como sentir un guiño de la Vida misma, con media sonrisa entre dulce e irónica diciendo... "Ves qué fácil".
ResponderSuprimirMe sacudió tanta luz y tanto amor. Gracias, maestro.
Me ha gustado mucho, directo y redondo. un regalo. gracias.
ResponderSuprimirPues a mi,no me ha gustado nada,que verguenza un maestro zen comportandose como un ser humano ordinario......Qué ordinariez por dios.....jajajajaj
ResponderSuprimirGRACIAS POR EXISTIR,MAESTRO.
Me gusta mear a unos metros de la casa, entre los espartos bajo el cielo negro cuajado de estrellas. Como a tantos otros.
ResponderSuprimir¿Qué voy a hacer ahora? Mi cabeza se llenará de ¡Dokushô Villalba!
¡Con lo fácil que era antes!