No basta
abrir la ventana
para ver
los campos y el río.
No es suficiente no ser ciego
para ver
los árboles y las flores.
También es
necesario no tener filosofía.
Con
filosofía no hay árboles: hay sólo ideas.
Hay sólo
una ventana cerrada, y todo el mundo afuera;
y un sueño
de lo que se podría ver si la ventana se abriera,
que nunca
es lo que se ve cuando se abre la ventana.

totalmente cierto, demasiadas ideas y luego... luego el vacío del ego... un sinsentido... asombrosa estupidez.
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