domingo, 27 de diciembre de 2009

¡Son las doce y yo con estos pelos!


Sabio taoísta meditando
Sumie de Annette Burnotte




Están a punto de dar las doce de mediodía 
y aún no he hecho nada útil. 

Me he dejado dormir 
hasta que el sol de la mañana llamó 
directamente a mis párpados 
tras asomarse sobre la colina 
e iluminar con su resplandor 
las motas de polvo que flotan en mi cuarto. 

Desde la ventana he contemplado el bosque radiante 
y he visto que el mundo no me necesitaba hoy para salvarse. 
Así que he remoloneado un rato  
siguiendo el arte de no hacer nada. 

Son ya las doce de mediodía 
y sigo sin hacer nada. 

Ni siquiera he fregado los platos de la cena. 
No he hecho la cama, 
ni he firmado aún ningún manifiesto anti algo. 
No he mirado mis valores en Bolsa, 
ni he preparado discurso alguno, 
no me he cepillado los dientes 
y permanezco todavía macerado 
en el olor animal de mi sudor nocturno. 

Estoy sin afeitar,  
con un calcetín de cada color, 
y ni siquiera he entrado en facebook.  

No he pensado en la crisis económica, 
ni en el calentamiento global, 
ni me he enfurecido aún contra la última canallada del imperio. 

Hoy no tengo cuerpo para salvar el mundo. 

No necesito manufacturar ni comprar ningún objeto. 
No siento avidez de entretenerme con el último espectáculo. 
Ni siquiera tengo ganas de leer el periódico, 
ni espero que suene el teléfono abriendo 
insospechadas posibilidades para el día. 

Nada existe ahora más allá del murmullo del viento  
en las copas de los pinos. 
Nada, más allá del aroma del café mañanero 
despertando mis glándulas olfativas. 
Más allá del bostezo de Nimú, mi gato compañero, 
no hay nada. 

Absorto en el instante, 
la dicha brota del no hacer,  
no pensar,  
no ser 
siendo todo cuanto contemplo 
en la inmediatez espacio 
en el que me disuelvo. 

Tal vez mañana no tenga más remedio que hacer algo, 
pero hoy, 
ahora, 
pasadas ya las doce, 
sigo embelesado 
en un espacio sin tiempo. 

Es domingo. 

La realidad se basta y se sustenta a sí misma 
sin mi esfuerzo,  
así que 
simplemente  
descanso en la paz de los muertos 
con los ojos bien vivos 
y el corazón plenamente abierto. 

Dokushô Villalba 
Domingo, 27 Diciembre 2009

El poema recitado por su autor:


5 comentarios:

  1. Me gusta el poema.

    Muchas gracias por los textos que publicas en tu blog. Me son de mucha ayuda.

    Un abrazo afectuoso

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  2. entre tu pelo y mi pelo
    un soplo

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  3. Me lo imagino y me encanta, me hace sonreir mucho.

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