viernes, 6 de marzo de 2009

Verano

Hierve la tierra.
La sangre golpea
las sienes
y aviva el ansia.

¡Higuera,
da sombra a este hombre
cegado por la luz de los muertos!

Las chicharras no callan.

El sol ablanda
los huesos
y funde el alma.

¡Fuente,
da agua a este hombre
quemado por la sed del desierto!

Dokushô Villalba

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