viernes, 6 de marzo de 2009

Un par de alas.



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Urgentemente necesito
un par de alas.
Ya vinieron los cuerpos amantes
y las manos amigas
para sofocar esta llama
de angustia fría.

Ahora necesito un par de alas
delirantes y veloces
para estrellar la razón
en el acantilado más duro del mundo.

Si he de morir
que no sea lentamente
ni sobre el asfalto
ni bajo el cemento asesino.

Que no sea entre los seres humanos
a los que mi irracionalidad
ha abandonado.

Si he de morir
que sea en el riesgo del último vuelo desesperado, ¡oh Icaro!,
hacia lo Inefable.


Dokushô Villalba

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