viernes, 6 de marzo de 2009

Terroristas y antiterroristas.

En el mundo actual puedes morir quemado vivo por un grupo terrorista o gaseado por un grupo antiterrorista. Y no eres tú quien eliges.

Estados Unidos, Gran Bretaña, España y otros aliados occidentales pretenden arrasar Irak con el pretexto de salvar al mundo de las armas químicas y biológica de destrucción masiva que supuestamente fabrica el ejercito de Sadam (aunque no han presentado pruebas) mientras que sus propios gobiernos están fabricando, en secreto y de espalda a los votantes que los eligen, armas químicas y biológicas prohibidas por la Convención Internacional de Armas Químicas de 1997 y por el Pacto sobre Armas Biológicas de 1972. El pasado mes de julio del 2002, EEUU bloqueó un intento de dotar a este Pacto de un mayor poder por medio de inspecciones, con el fin de que los estados miembros pudieran comprobar si los demás respetaban el acuerdo. Washington torpedeó el acuerdo, con el apoyo de sus aliados, con el fin de mantener en secreto las investigaciones norteamericanas sobre armas biológicas.

Estados Unidos, Gran Bretaña, España y sus aliados occidentales pretenden derrocar al dictador irakí con el pretexto de evitar su fabricación de armas nucleares, contraria al Tratado de no proliferación de Armas Nucleares, mientras que Israel, India y Pakistan, los tres aliados de EEUU, continúan desarrollando su programa nuclear ilegal y contrario al susodicho Tratado, mientras que USA y los gobiernos occidentales se hacen los locos silbando y mirando para otra parte.

Para las fuerzas del "Bien", capitaneadas por el Capitán América, los gases letales y las bombas atómicas son buenos si sirven para aniquilar a los enemigos y son malos si los usan los enemigos para aniquilar a los propios o a los amigos.

Todo es cuestión de propaganda. El lenguaje es ultrajado y manipulado por los relaciones públicas de los poderosos y por los medios de comunicación alineados de forma servil con los "grandes intereses de Occidente".

La opinión pública es sometida diariamente a una dosis tóxica de propaganda y desinformación al más puro estilo nazi de Goebbel. Mientras tanto, los ciudadanos de a pie, los que sólo tratamos de vivir día a día nuestro quehacer cotidiano, la masa anónima de la población mundial, vemos cómo el terror de los estados poderosos se enfrenta al terror de fanáticos desesperados, sin saber si moriremos destripados por una bomba bendecida por San Bin Laden y sus acólitos o por un gas letal deslizado silenciosamente por San Bush o San Putin contra las fuerzas del "Mal".

Podríamos decir que esta guerra no es la nuestra, que nos cae lejos. Que nosotros lo único que queremos es que no nos suban el pan ni la gasolina y que el Sevilla no baje a segunda. Desgraciadamente todos estamos implicados en esta red terrorista-antiterrorista internacional. Aunque sea sólo en calidad de rehenes. Nosotros somos los rehenes: atrapados entre el terror terrorista y el terror antiterrorista.

Hoy por hoy, el terrorismo y el antiterrorismo es el mismo terror. El terror que nos produce a la población desarmada la terrible lucha por el poder que está teniendo lugar en un mundo cada día más aterrorizado.

Dokushô Villalba

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