jueves, 5 de marzo de 2009
Pasado, presente, futuro.
El tiempo es un sueño. El sueño del tiempo se divide en pasado, presente y futuro. El pasado ya no existe porque ya ha pasado. El futuro tampoco existe porque aún no ha llegado. ¿Y el presente...? El presente es inatrapable. Cuando tratas de agarrar el presente, ya se ha convertido en pasado. Entonces ¿cuándo, en qué tiempo vivimos? Cuando un ser humano reflexiona sobre ésto, se abre ante su conciencia un abismo sin fondo y el vértigo del miedo le oprime el estómago. La vida es un sueño imposible de atrapar.
El Camarón cantaba este poema de Omar Khayan:
"Viejo mundo,
el caballo blanco y negro del día y de la noche
atraviesa a galope.
Eres el triste palacio
en el que cien príncipes soñaron con la gloria,
en el que cien reyes soñaron con el amor
y se despertaron llorando.
El mundo es una mota de polvo en el espacio;
la ciencia de los hombres, palabras;
la música, los animales y las plantas de los siete climas
son sombras de la nada".
Tenemos miedo al vacío y queremos llenarlo compulsivamente. Tenemos la mente llena de recuerdos del pasado y de planes para el futuro y, mientras tanto, el instante presente, el único real, el único que ahora existe, se nos resbala por entre los dedos como el fluido neblinoso de los sueños.
Creemos que tenemos mucho tiempo para vivir pero el tiempo es un sueño y la muerte es el despertar del sueño de la vida.
Dokushô Villalba
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