Mañana de abril
Mañana de abril
nada sé salvo tu luz
susurrando en mi piel
reverdecida.
En los murmullos de tus bosques
me olvido
y en tus noches de luna
me absorbo
hasta que el tiempo es un sueño
del que me despierto
alborozado.
Mañana de abril
apenas revoloteas de nuevo
y los corazones pueden
y los corazones pueden
lo que antes no osaron.
Vibra la sangre.
Vibra la vida.
Mañana de abril,
nada sé
salvo lo que aprendo de ti.
Dokushô Villalba
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