¿Quién decide qué es el Bien y el Mal? Aquellos que ostentan el Poder. Poco importa cuál sea su ideología, o que carezcan de ideología. Da igual la forma externa que adopten: religiosa, política, económica, militar. El Poder es el Poder. La moral es siempre la moral del vencedor. Dado el estado de simio en el que seguimos encontrándonos, el Poder es siempre de carácter militar. Sólo es posible mantener el Poder mediante la fuerza de los ejércitos. Por supuesto, un ejercito poderoso necesita estar respaldado por una riqueza material considerable. A la inversa, un ejercito poderoso es la mejor garantía para proteger y acrecentar la riqueza mediante el saqueo y la esclavitud de los pueblos sometidos. A veces el Poder reviste un aspecto religioso. A veces, la religión, cundo quiere seguir manteniendo su Poder, no tiene más remedio que aliarse con el ejercito y con el capital. La Historia nos lo hace ver continuamente.
Hoy día, la función de los ejércitos de las grandes potencias occidentales no es la misma que antaño. Ya no es necesario entrar a saco en las poblaciones, asesinando, saqueando, violando y esclavizando físicamente a los vencidos. Hoy día nos hemos vuelto más sutiles y "virtuales". Hoy día, basta una simple llamada telefónica desde un móvil, para que los ejércitos financieros entren en acción y cualquier país rebelde caiga a saco en la bancarrota. Una vez quebrado su espinazo económico, la miseria se expande implacablemente como una guerra bacteriológica larvada, hasta que la moral del pueblo en cuestión se hunde en el subsuelo. Una vez conseguida esta situación, no es necesario poner los grilletes de esclavo a nadie. ¿Para qué? ¿A dónde van a ir? La Tierra es redonda y el mismo Poder se enseñorea sobre toda ella. Los miserables vencidos acudirán por ellos mismos a las puertas de las potencias pidiendo pan, un puesto de trabajo, la oportunidad de vivir unos años más. Las puertas del castillo del señor están guardadas por sus ejércitos y estos sólo dejan pasar a aquellos que entran en la cuota de esclavos que necesita el Mercado del Trabajo. Las necesidades del Mercado son variables. Por el momento necesita barrenderos, sirvientes, braceros y recolectores, si es posible de allende los mares (son más dóciles). En cuanto a ellas, nuestros prostíbulos necesitan un toque exótico. No están de más unas cuantas africanas, otras pocas asiáticas, algunas caribeñas, ah, sí y eslavas, que son muy blancas y muy rubias ellas.
¿Veis? Ya no hace falta invadir ningún país, ni organizar el transporte de esclavos, ni violar a las mujeres de los vencidos in situ. Ahora podemos hacer que ellos vengan a nosotros completamente rendidos.
Dokushô Villalba
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