Me he adentrado hondo en el bosque, Bajo unas rocas grandes y frías, Dispuse piedra sobre piedra Y me senté quieto y erguido Frente a un océano de montañas Que se pierden azules a lo lejos Murmurando olas verdes sobre pinos quietos. La Tierra habló. El Cielo habló. Yo era silencio.
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