viernes, 6 de marzo de 2009

El derecho a una muerte digna.

La eutanasia puede ser entendida como la ciencia del Buen Morir. Morir bien no es otra cosa que aceptar el momento de la muerte cuando llega y acabar la vida con dignidad. La medicina, y la cultura occidental en general, considera la muerte como un fracaso; fracaso de la ciencia médica y fracaso de la vida. Por ello trata de prolongar la vida de los enfermos terminales y de los ancianos moribundos. Entubados, conectados a máquinas artificiales, en frías habitaciones hospitalarias, en el ambiente deshumanizado de las Unidades de Cuidados Intensivos, los enfermos terminales permanecen bien en coma, o inconscientes, o sometidos al sufrimiento emocional que provoca la prolongación artificial de la vida, separados del calor de sus seres queridos.

La muerte no es el fracaso de la vida. Es su culminación natural. ¿Qué sentido tiene prolongar la vida de un ser humano que ha llegado a su final natural? Todo el mundo tiene derecho a una vida digna y a una muerte digna. Todo el mundo tiene derecho a morir rodeado por sus seres queridos en el hogar familiar y a que se le facilite el tránsito aliviándole del sufrimiento innecesario.

Holanda es el primer país del mundo que ha legalizado el derecho a una muerte digna, el derecho a la eutanasia. Ello ha sido posible gracias a que la actual coalición gubernamental no incluye al partido demócrata-cristiano.
Esta legalización es un alentador triunfo de la libertad individual frente a la tiranía del Estado, de las ideologías y de los credos religiosos absolutistas que tratan de imponer a todos los ciudadanos sus propias creencias ideológicas.
Todo individuo tiene el derecho de decidir el momento y la forma de concluir su vida. Hace unos años asistimos en España a la terrible agonía del tetrapléjico gallego (lo llamo así porque no recuerdo ahora su nombre)???. Pidió clemencia, solicitó el derecho a una muerte digna mediante escrito al Papa, al Rey, al Gobierno. Lo único que recibió fueron palmaditas en la espalda. Hasta que se cansó de luchar por el reconocimiento de su derecho y sencillamente lo tomó y lo puso en práctica, con la ayuda de un alma compasiva.
Me gustaría que el estado español reconociera, como lo ha hecho el holandés, el derecho a la eutanasia y expreso aquí mi apoyo a todos los colectivos ciudadanos que están luchando por el reconocimiento de este derecho.

Dokushô Villalba

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