| . Dejadme morir lentamente, dejadme solo. Lentamente quiero seguirme muriendo. Es mi hora de no ser, mi descanso último, mi reposo blanco, mi noche de luz luminosa, el instante solo, el instante quieto. Luna de agosto que alumbras el ocaso de mis días hacia ti voy ligero de equipaje y sin más compañía que el anhelo de encontrarte. Hacia ti voy, sin mi, acá me dejo muriéndome pues sé que sólo en mi muerte podré hallar tu alegría. Un universo de estrellas me reclama con su canto vibrante. Dejadme morir lentamente. Dejadme solo. Suavemente quiero seguirme muriendo. Nada me queda por hacer aquí. Dejadme vivir mi muerte para que mi vida pueda seguir muriendo. Viviendo, muriendo muriendo y viviendo sin fin. . |
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada