son enfermos y confusos y estúpidos
frente a la clara sencillez
y salud con que existen
los árboles y las plantas!
¿El misterio de las cosas? ¡Qué se yo lo que es el misterio!
El único misterio es que haya quien piense en el misterio.
Quien está al sol y cierra los ojos,
empieza a no saber lo que es el sol
y a pensar muchas cosas llenas de calor.
Pero abre los ojos y ve el sol
y ya no puede pensar en nada
porque la luz del sol vale más que los pensamientos
de todos los filósofos y de todos los poetas.
La luz del sol no sabe lo que hace
y por eso no se equivoca y es común y es buena.
Y lo que veo a cada instante
es lo que nunca había visto antes,
y me doy buena cuenta de ello.
Sé sentir el asombro esencial
que tiene un niño si, al nacer,
de veras reparase en que nacía…
Me siento nacido a cada instante
a la eterna novedad del mundo...
porque lo veo. Pero no pienso en él,
porque pensar es no comprender…
El Mundo no se ha hecho para pensar en él
(pensar es estar enfermo de los ojos),
sino para mirarlo y estar de acuerdo…
Si hablo de la Naturaleza no es porque sepa lo que es,
sino porque la amo, y la amo por eso,
porque quien ama nunca sabe lo que ama,
ni sabe por qué ama, ni qué es amar…

y la única inocencia es no pensar…
inmerso aún en la bruma densa de mi angustia
recién amanecida,
te he buscado entre las sábanas
y aunque he abrazado tu cuerpo caliente
te he sentido lejos,
tan lejos…
para no naufragar en las aguas oscuras de mi soledad.
Anhelaba escalar tu cuerpo hasta alcanzar la cumbre
luminosa de tu mirada y
en ella
encontrar la luz que esta noche de invierno
me ha arrebatado.
tan cercana en tu lejanía,
tan lejana en la proximidad de tu respiración
blanca.
vagabundo en una llanura de sábanas vacías,
perdido en el mar de esta soledad
sin brújula, sin navío, sin viento,
sin remedio...
Pensé levantarme y plantar un árbol.
Lo tenía previsto.
No uno, sino cuatro:
un caqui, un cerezo, un melocotonero y un manzano.
pero me falló el ánimo.
Mi espíritu se ensombreció en sueños de muerte.
Ahí, solo, con mi ira contenida,
desterrado de tu mundo,
desterrado de mí mismo...
junto a la sombra de mi desesperanza,
contemplando los sueños no realizados,
caí ingrávido en los espacios insondables
de esta vana desesperación.
una buena razón para respirar
una vez más.
Sólo encontré el peso de los años
y el terco dolor que me acompaña
en esta fría mañana de diciembre.
lo que me reconcilió con la vida.
Tal vez fue mi propio rostro recién afeitado
mirándome desde el fondo de los ojos del espejo.
O fue tal vez la sonrisa cómplice
que me concedió mi corazón cansado.
Tal vez fuera el primer rayo de sol
que penetrando a través de la bruma del bosque
se descompuso en arco iris al atravesar
el corazón de cristal del acuario.
Iluminadas al caer de las agujas del pino.
fabulando de mundo en mundo
sus sueños de niño.
esa de bordados guatemaltecos,
fregué la vajilla tras el desayuno,
ordené los objetos cotidianos
y me senté bajo el sol de invierno
contemplando la dicha de un nuevo día.
Abro alasVuelvo como vuelven las olas,
como vuelven los días
a la orilla de la noche.
En los pinos susurra el viento.
De aquí al año 2025, dos mil millones (2.000.000.000) de seres humanos engrosarán la población mundial. La casi totalidad de ellos, el 97 %, nacerán en los países pobres del Sur y conocerán una infancia miserable con graves carencias en materia de alimentación, agua potable, alojamiento, educación y salud. De entre ellos 120 millones morirán antes de su primer cumpleaños y 160 millones no cumplirán cinco años.
¿Qué mundo es éste que estamos creando? ¿Con qué vergüenza podemos llamarnos “civilizados” los habitantes de los países ricos del Norte? ¿Cómo podemos ser felices, nosotros, el 3 %, encapullados en la burbuja de este bienestar ciegamente egoísta, mientras el 97% por ciento de la Humanidad vive en condiciones lacerantes de miseria física y emocional?
La solución a esta hiriente injusticia no vendrá de los Gobiernos ricos. Los Gobiernos son gobernados por el Capital, es decir, por las grandes empresas, por los Bancos y por los poderes fácticos que subyacen a la parafernalia pseudo democrática. No. No serán los explotadores los que pongan fin a la miseria y a la explotación. La solución sólo puede emerger de la conciencia solidaria de los ciudadanos de a pie, organizados, no ya en partidos políticos mediatizados por los prestamistas que hipotecan su libertad de acción. Organizados en ONG o en otros colectivos independientes que ejerzan una presión moral y concreta sobre el sistema social, político y económico que genera una desigualdad vergonzosa para la conciencia humana.
Si el actual sistema político y económico mundial es incapaz de asegurar una vida digna a los niños de hoy y de mañana, tenemos que reconocer que este sistema está caduco. No sirve a los intereses de la mayoría de los seres humanos. No es democrático, pues el primer derecho democrático de todos los nacidos no puede ser otro que el derecho a una vida digna.
¿Cómo pueden ser felices los propietarios de las grandes fortunas del mundo cuando millones de niños mueren cada año por falta de alimentos o de agua potable? Llegará el día en que la acumulación vergonzosa de riqueza será considerada Crimen contra la Humanidad.
Dokushô Villalba
La eutanasia puede ser entendida como la ciencia del Buen Morir. Morir bien no es otra cosa que aceptar el momento de la muerte cuando llega y acabar la vida con dignidad. La medicina, y la cultura occidental en general, considera la muerte como un fracaso; fracaso de la ciencia médica y fracaso de la vida. Por ello trata de prolongar la vida de los enfermos terminales y de los ancianos moribundos. Entubados, conectados a máquinas artificiales, en frías habitaciones hospitalarias, en el ambiente deshumanizado de las Unidades de Cuidados Intensivos, los enfermos terminales permanecen bien en coma, o inconscientes, o sometidos al sufrimiento emocional que provoca la prolongación artificial de la vida, separados del calor de sus seres queridos.
La muerte no es el fracaso de la vida. Es su culminación natural. ¿Qué sentido tiene prolongar la vida de un ser humano que ha llegado a su final natural? Todo el mundo tiene derecho a una vida digna y a una muerte digna. Todo el mundo tiene derecho a morir rodeado por sus seres queridos en el hogar familiar y a que se le facilite el tránsito aliviándole del sufrimiento innecesario.
Holanda es el primer país del mundo que ha legalizado el derecho a una muerte digna, el derecho a la eutanasia. Ello ha sido posible gracias a que la actual coalición gubernamental no incluye al partido demócrata-cristiano.
Esta legalización es un alentador triunfo de la libertad individual frente a la tiranía del Estado, de las ideologías y de los credos religiosos absolutistas que tratan de imponer a todos los ciudadanos sus propias creencias ideológicas.
Me gustaría que el estado español reconociera, como lo ha hecho el holandés, el derecho a la eutanasia y expreso aquí mi apoyo a todos los colectivos ciudadanos que están luchando por el reconocimiento de este derecho.
Dokushô Villalba

La acuarela como técnica de expresión
La presencia del agua desvanece los límites, de esta forma el color se convierte en espacio y luz.
El color se desprende de su cualidad primaria como materia colorante uniforme y sin matices, para adquirir un gradiente de intensidades que se va definiendo a medida que el agua desaparece.
El agua se transforma en color, al principio es solo un vehículo y desde ese movimiento sensible se transmuta en sentimiento.
La acuarela es una técnica veloz, nerviosa, muy frágil y que no permite la corrección. El movimiento surge desde el pecho hasta la mano y desde la mano, la fuerza se emite radiante como si los dedos fuesen alas y perdieran su consistencia material.
Desde el epicentro del pincel, el color transportado por el agua va conquistando el espacio vacío de forma caprichosa y desigual, hay zonas donde el color se coagula y otras donde se expande y dibuja geografías, vértices, lugares, heridas, trayectorias...
El soporte de papel es esencial. Es un tejido vivo que se deforma.
La línea establece una cartografía en el vacío del papel, huellas muy sutiles para no perderse en ese abismo.
Convertir una acuarela con un soporte físico determinado, peso y densidad, en una imagen virtual, evanescente como ala de mariposa, es un salto mágico donde cristaliza la idea de que la percepción plástica es ante todo experiencia y de que la pintura como objeto es algo tangencial.
La pintura va ligada a la protección de la piel, surge desde esta aproximación, desde lo íntimo de nuestro espacio corporal, desde la superficie de contacto de nuestro cuerpo con el mundo.
La piel desarrolla instintivamente el tacto sobre las cosas.
Mi búsqueda consiste en palpar a tientas los bordes de lo todavía desconocido para reconocer lentamente un territorio en el que habitar.
El movimiento siempre es tembloroso, incierto, vacilante porque cada paso nace desde el interior.
En el boxeo se crea una envolvente imaginaria en torno al cuerpo, esa membrana actúa como la crisálida del gusano antes de convertirse en mariposa, en esa quietud el movimiento está larvado, palpitante.
Ese pálpito contenido en las fibras corporales se descarga conscientemente en la pintura, desde lo desconocido que somos y que al expresarse nos descifra, encamina y amansa.
mayo 2006